miércoles, 22 de noviembre de 2017

ALBOLODUY RECIBE LAS RELIQUIAS DE SU PÁRROCO MÁRTIR, D. ÁNGEL NOGUERA Y DE OTROS CUATRO BEATOS MÁRTIRES

El pasado fin de semana (sábado 11 de noviembre) la Parroquia de San Juan Bautista de Alboloduy se vistió con sus mejores galas para recibir la sagrada reliquia del Beato Ángel Noguera Gallegos, su Párroco Mártir. Todo el pueblo inundó el espacioso templo para tan magno acontecimiento. Asistió la Alcaldesa, Dª Sonia Guil, los emocionados familiares de los Beatos Mártires y la totalidad de las Cofradías acelgueras.
La Santa Misa fue presidida por el Párroco, D. Andrés Francisco Rodríguez Quesada, y cantada por el Coro Parroquial. En la homilía se destacó el carácter sacerdotal de los Beatos, así como su coherencia martirial en aquellas difíciles jornadas de nuestra historia común.


Tras la solemne Eucaristía, los niños del pueblo realizaron una conmovedora ofrenda de coronas de laurel y cirios ante el primoroso altar que acogía la memoria de los Beatos Mártires. Sobre éste se situaba la sagrada reliquia del Beato Ángel en la teca que el Sr. Obispo entregó a la Parroquia. También se encontraba el banderín de cantamisano del Beato José Gómez Matarín, así como la banda de su ordenación, el recordatorio de su Primera Misa y su Breviario. Los fieles pudieron venerar con devoción la sagrada reliquia, siendo obsequiados con un tríptico que sintetiza las biografías de los Beatos Mártires y reproduce las fotografías de sus rostros.
Concluido el acto devocional el Párroco de la Concepción de Albox, D. Antonio Jesús Saldaña Martínez, impartió una conferencia acerca de la Persecución Religiosa del siglo XX en España y presentó una atractiva biografía de cada uno de los Beatos Mártires de Alboloduy. Comenzó por la figura del Párroco, el Beato Ángel Noguera Gallego, que había llegado un año antes al pueblo y que murió mártir con tan solo veintisiete años. Continúo con la biografía del Beato José Gómez Matarín, presbítero nacido en Alboloduy y que fue Párroco de Íllar. Después habló del Beato Antonio García Padilla, que también nació en el pueblo y fue Párroco de Huércal de Almería. Terminó trazando la trayectoria del Beato Francisco Manzano Cruz, abderitano que fue Coadjutor de Alboloduy y, desde allí, preparó para su ingreso en el Seminario al célebre Monseñor D. Alberto Gómez Matarín.

Finalmente, el Párroco cerró la velada con una invitación a recoger la memoria de los Beatos Mártires de Alboloduy y difundir su devoción a las nuevas generaciones.

viernes, 17 de noviembre de 2017

FIESTA DEL BEATO ANGEL NOGUERA GALLEGOS.

6 DE NOVIEMBRE: 
CELEBRACIÓN LITÚRGICA DEL BEATO  JOSÉ ÁLVAREZ BENAVIDES, PRESBÍTERO Y COMPAÑEROS MÁRTIRES DE ALMERÍA.

Cuando aún recordamos con emoción y agradecimiento los actos de Beatificación del pasado 25 de marzo, la Iglesia de Almería volvía a convocarnos para celebrar el don de nuestros mártires, y esta vez en el día en el que se recordaba su memoria litúrgica,  el 6 de noviembre: “José Álvarez-Benavides, presbítero y compañeros mártires
Para nosotros era un día de fiesta y así nos proponíamos vivirlo, trasladándonos desde Granada a Almería.



En el templo catedralicio, D. Adolfo celebraba la Santa Misa acompañado de muchos sacerdotes y numerosos fieles, entre los que se encontraban familiares de los mártires.
Terminada la Eucaristía, en un ambiente de peregrinación, nos dirigimos a la Iglesia Rectoral de San Miguel Arcángel de San Miguel de las Salinas en el Cabo de Gata, donde se procedió a la entrega a los familiares y párrocos, de tecas con reliquias de los Beatos que fueron identificados. D. Adolfo explico que no se han podido recuperar e identificar un gran número de cuerpos enterrados en fosas comunes.



Fue un emotivo momento de oración de acción de gracias y de alabanza, también de súplica de intercesión de nuestros mártires.



Terminada la entrega de las reliquias, se procedió a la bendición de la cripta martirial que acoge los restos de los Mártires, a la que accedimos todos los asistentes en una actitud de recogimiento, de oración y suplica para que intercedan por nosotros.



Costará trabajo olvidar esta mañana por la experiencia vivida, por el recuerdo de nuestros familiares, sobre todo por los que los acompañaron esos días de dolor y sufrimiento y que hoy ya no están entre nosotros, como es el caso de Antonia, la hermana del Beato Ángel Noguera.




jueves, 2 de noviembre de 2017

PALABRA DE VIDA DE NOVIEMBRE DE 20I7.

«El mayor entre vosotros será vuestro servidor» (Mt 23,11).
Dirigiéndose a la muchedumbre que lo seguía, Jesús anunciaba la novedad del estilo de vida de quienes quieren ser sus discípulos, un estilo «a contracorriente» con respecto a la mentalidad más difundida (cf. Mt 23,1-12).
En su tiempo, al igual que hoy, era común hacer discursos moralistas y luego no vivir con coherencia, sino más bien buscar para uno mismo puestos de prestigio social, modos de destacar y de servirse de los demás para conseguir ventajas personales.
Jesús les pide a los suyos una lógica completamente distinta en las relaciones con los demás; la que Él mismo vivió:

La imagen es de la red
«El mayor entre vosotros será vuestro servidor»,
En un encuentro con personas deseosas de descubrir cómo vivir el Evangelio, Chiara Lubich compartió así su experiencia espiritual:
«Debemos dirigir siempre la mirada al único Padre de muchos hijos. Después, mirar a todas las criaturas como hijas del único Padre... Jesús, modelo nuestro, nos enseñó solo dos cosas, que son una: a ser hijos de un solo Padre y a ser hermanos los unos de los otros... Así pues, Dios nos llamaba a la fraternidad universal».
Aquí está la novedad: en amar a todos como hizo Jesús, porque todos -tú, yo, cualquier persona en esta tierra- son hijos de Dios, amados y esperados por Él desde siempre.
Así descubrimos que el hermano al que hay que amar concretamente, con los músculos, es cada una de las personas que se cruzan con nosotros cada día. Es mi padre, mi suegra, mi hijo pequeño o ese más rebelde; el preso, el mendigo, el discapacitado; el jefe y la señora de la limpieza; el compañero de partido y quien tiene ideas políticas distintas de las mías; el que es de mi credo y cultura y también el extranjero.
La actitud propiamente cristiana para amar al hermano es servirle:

La imagen es de la red
«El mayor entre vosotros será vuestro servidor»,
Dice, también Chiara: «Aspirar continuamente al primado evangélico poniéndonos lo más posible al servicio del prójimo [...] Y ¿cuál es el mejor modo de servir? Hacernos uno con cada persona con que nos encontramos, sintiendo en nosotros sus sentimientos: resolverlos como cosa nuestra, que hemos hecho nuestra por amor [...] Es decir, dejar de vivir replegados en nosotros mismos, procurar llevar sus pesos y compartir sus alegrías».
Cualquier capacidad y cualidad positiva que tengamos, todo aquello por lo que podríamos sentirnos «grandes», es una oportunidad de servicio irrenunciable: la experiencia en el trabajo, la sensibilidad artística, la cultura; así como la capacidad de sonreír y de hacer reír; el tiempo que dedicamos a escuchar a alguien que duda o que sufre; las energías de la juventud, como también la potencia de la oración cuando fallan las fuerzas físicas.
«El mayor entre vosotros será vuestro servidor».
Y este amor evangélico desinteresado enciende antes o después en el corazón del hermano el mismo deseo de compartir, renueva las relaciones en la familia, en la parroquia, en los lugares de trabajo o de diversión, y sienta las bases de una nueva sociedad.
Cuenta Hermez, un adolescente de Oriente Próximo: «Era domingo, y nada más despertarme le pedí a Jesús que me iluminase para amar todo el día. Mis padres se habían ido a misa y se me ocurrió limpiar y ordenar la casa. Procuré esmerarme en los detalles y ¡hasta puse flores en la mesa! Luego preparé el desayuno disponiéndolo bien todo. Cuando volvieron mis padres, se mostraron sorprendidos y felices. Aquel domingo desayunamos con una alegría como nunca, dialogamos sobre muchas cosas, y pude compartir con ellos los gestos de amor que había hecho durante toda la semana. Aquel pequeño acto de amor le había dado el tono a un día espléndido».

LETIZIA MAGRI 

jueves, 5 de octubre de 2017

PALABRA DE VIDA DE OCTUBRE DE 2017.

«Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo» (Flp 2, 5).
El apóstol Pablo escribe una carta a la comunidad cristiana de la ciudad de Filipo mientras está en la cárcel a causa de su predicación. Precisamente él ha sido el primero en llevar allí el Evangelio, y muchos han creído y se han comprometido con generosidad en la nueva vida, testimoniando el amor cristiano después de que Pablo haya tenido que irse. Estas noticias le dan una gran alegría, y por eso su carta está llena de afecto a los filipenses.
Pablo los alienta a progresar, a seguir creciendo personalmente y como comunidad, y para ello les recuerda su modelo, del cual aprender el estilo de vida evangélico.
«Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo».
Y ¿qué «sentimientos» son esos? ¿Cómo es posible conocer los deseos profundos de Jesús para poder imitarlo?
Pablo ha comprendido que Cristo Jesús, el Hijo de Dios, se vació de sí mismo y vino en medio de nosotros; se hizo hombre, totalmente al servicio del Padre, para permitirnos a nosotros convertirnos en hijos de Dios.
Llevó a cabo su misión viviendo toda su existencia de este modo: abajándose continuamente para ponerse a la altura de los más pequeños, los débiles e inseguros, y así aliviarlos y que se sintiesen por fin amados y salvados: el leproso, la viuda, el extranjero, el pecador.
«Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo».

La imagen es de Fano
Para reconocer y cultivar en nosotros los sentimientos de Jesús, reconozcamos ante todo en nosotros la presencia de su amor y el poder de su perdón; luego mirémoslo a Él y hagamos nuestro su estilo de vida, que nos apremia a abrir el corazón, la mente y los brazos para acoger a cada persona tal como es. Evitemos cualquier juicio a los demás, y en lugar de eso dejemos que nos enriquezca lo positivo de cada persona con quien nos encontramos, aunque esté oculto tras un cúmulo de miserias y errores y nos parezca una «pérdida de tiempo» buscarlo.
El sentimiento más fuerte de Jesús que podemos adoptar es el amor gratuito, la voluntad de ponernos a disposición de los demás con nuestros pequeños o grandes talentos, para construir con valentía y concretamente relaciones positivas en todos los lugares donde vivimos; es saber afrontar también las dificultades, incomprensiones y divergencias con espíritu de mansedumbre y con la determinación de encontrar caminos de diálogo y de concordia.
«Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo».
Chiara Lubich, que durante toda la vida se dejó guiar por el Evangelio y experimentó su poder, escribió: «Imitar a Jesús significa comprender que los cristianos tenemos sentido si vivimos por los demás, si concebimos nuestra existencia como un servicio a los hermanos, si planteamos toda nuestra vida sobre esta base. Entonces habremos realizado lo que más le importa a Jesús. Habremos comprendido el Evangelio. Y seremos en verdad bienaventurados».

LETIZIA MAGRI 

viernes, 1 de septiembre de 2017

PALABRA DE VIDA SEPTIEMBRE DE 2017.

«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame» (Mt 16, 24).
Jesús está en la plenitud de su vida pública, en medio de su anuncio de que el Reino de Dios está cerca, y se prepara para ir a Jerusalén. Sus discípulos, que han intuido la grandeza de su misión y han reconocido en ÉI al Enviado de Dios que todo el pueblo de Israel aguardaba, esperan por fin liberarse del poder de Roma y ver el alba de un mundo mejor, portador de paz y prosperidad.
Pero Jesús no quiere alimentar esas ilusiones; dice claramente que su viaje hacia Jerusalén no lo llevará al triunfo, sino más bien al rechazo, al sufrimiento y a la muerte; revela también que al tercer día resucitará. Son palabras tan difíciles de entender y de aceptar que Pedro reacciona y muestra su rechazo a un proyecto tan absurdo; incluso intenta disuadir a Jesús.
Después de una seria regañina a Pedro, Jesús se dirige a todos los discípulos con una invitación desconcertante:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame».
Con estas palabras, ¿qué les pide Jesús a sus discípulos de ayer y de hoy? ¿Quiere que nos despreciemos a nosotros mismos, que nos volquemos todos en una vida ascética? ¿Nos pide que busquemos el sufrimiento para ser más gratos a Dios?
Esta Palabra nos exhorta más bien a seguir los pasos de Jesús acogiendo los valores y exigencias del Evangelio para parecernos cada vez más a Él. Lo cual significa vivir con plenitud la vida entera, como hizo Él, incluso cuando aparece en el camino la sombra de la cruz.

El dibujo es de Fano
«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame».
No podemos negarlo: cada uno tiene su cruz. El dolor, con sus variadas caras, forma parte de la vida humana, pero nos parece incomprensible, contrario a nuestro deseo de felicidad. Pero ahí es precisamente donde Jesús nos enseña a descubrir una luz inesperada. Como sucede cuando, al entrar en algunas iglesias, descubrimos lo maravillosas y luminosas que son sus vidrieras, que desde fuera parecían oscuras y sin belleza.
Si queremos seguirlo, Jesús nos pide que trastoquemos completamente nuestros valores, quitándonos nosotros del centro del mundo y rechazando la lógica de buscar el interés personal. Nos propone que prestemos más atención a las necesidades de los demás que a las nuestras; que usemos nuestras energías para hacer felices a los demás, como Él, que no perdió ocasión de consolar y dar esperanza a aquellos con quienes se encontraba. Y por este camino de liberación del egoísmo podemos comenzar a crecer en humanidad, a conquistar la libertad que realiza plenamente nuestra personalidad.
«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame».
Jesús nos invita a ser testigos del Evangelio aun cuando esta fidelidad sea puesta a prueba por pequeñas o grandes incomprensiones del entorno social en que vivimos. Jesús está con nosotros, y quiere que nos juguemos la vida con Él por el ideal más atrevido: la fraternidad universal, la civilización del amor.
Esta radicalidad en el amor es una exigencia profunda del corazón humano, tal como atestiguan personalidades de tradiciones religiosas no cristianas que han seguido la voz de la conciencia hasta el fondo. Escribe Gandhi: «Si alguien me matase y yo muriese con una oración por mi asesino en los labios y el recuerdo de Dios y la consciencia de su viva presencia en el santuario de mi corazón, solo entonces se podrá decir que poseo la no-violencia de los fuertes».
Chiara Lubich encontró en el misterio de Jesús crucificado y abandonado la medicina para sanar cualquier herida personal y cualquier desunidad entre personas, grupos y pueblos, y compartió con muchos este descubrimiento. En 2007, con ocasión de un congreso de movimientos y comunidades de distintas Iglesias en Stuttgart (Alemania), escribió:
«También cada uno de nosotros sufre en la vida dolores por lo menos un poco semejantes a los de Él. [...] Cuando sentimos [...] estos dolores, acordémonos de Él, que los hizo suyos: son poco menos que una presencia de Él, un modo de participar en su dolor. Hagamos como Jesús, que no permaneció petrificado, sino que añadió a ese grito las palabras: "Padre, en tus manos pongo mi espíritu" (Lc 23, 46) Y volvió a abandonarse en el Padre.
Como Él, también nosotros podemos ir más allá del dolor y superar la prueba diciéndole: "En ella te amo a ti, Jesús abandonado; te amo a ti, me recuerda a ti, es una expresión de ti, un rostro tuyo”. Y si en el momento siguiente nos lanzamos a amar al hermano y a la hermana y a hacer lo que Dios quiere, la mayoría de las veces experimentamos que el dolor se transforma en alegría [...]. Los pequeños grupos en que vivimos [...] pueden conocer pequeñas o grandes divisiones. También en ese dolor podemos ver su rostro, superar ese dolor en nosotros y hacer lo que sea con tal de recomponer la fraternidad con los demás. [...] La cultura de la comunión tiene como camino y modelo a Jesús crucificado y abandonado».

LETlZIA MAGRI 

martes, 1 de agosto de 2017

PALABRA DE VIDA DE VIDA DE AGOSTO DE 2017

«Bueno es Yahvé para con todos, tierno con todas sus criaturas» (Sal 145,9).
Este salmo es un canto de gloria para celebrar la realeza del Señor, que domina sobre toda la historia: es eterna y majestuosa, pero se expresa en la justicia y en la bondad y se parece más a la cercanía de un padre que al poder de un dominador.
Dios es el protagonista de este himno, que revela su ternura sobreabundante como la de una madre: Él es misericordioso, piadoso, lento a la ira, grande en el amor, bueno con todos ...


La bondad de Dios se ha manifestado hacia el pueblo de Israel, pero se extiende sobre todo lo que ha salido de sus manos creadoras, sobre cada persona y sobre toda la creación.
Al final del salmo, el autor invita a todos los vivos a unirse a este canto para multiplicar su anuncio, en un armonioso coro de muchas voces: «Bueno es Yahvé para con todos, tierno con todas sus criaturas».
Dios mismo confió la creación a las manos laboriosas del hombre y de la mujer, como libro abierto en el que está escrita su bondad. Y ellos están llamados a colaborar en la obra del Creador y a añadir páginas de justicia y de paz caminando según su designio de amor.
Pero, por desgracia, lo que vemos a nuestro alrededor son las muchas heridas infligidas a personas muchas veces indefensas y al entorno natural. Y es debido a la indiferencia de muchos y al egoísmo y la voracidad de quienes explotan las grandes riquezas del entorno solo para sus intereses, en perjuicio del bien común.
En los últimos años se ha abierto camino en la comunidad cristiana una nueva consciencia y sensibilidad en favor del respeto a la creación; desde esta perspectiva podemos recordar muchos llamamientos autorizados que nos animan a redescubrir la naturaleza como espejo de la bondad divina y patrimonio de toda la humanidad.
Así lo expresa el patriarca Bartolomé I en su Mensaje para la Jornada de la Creación del año pasado: «Se requiere una vigilancia continua, formación y enseñanza, de modo que quede clara la relación de la crisis ecológica actual con las pasiones humanas [...] cuyo [...] resultado y fruto es la crisis ambiental en que vivimos. Por tanto, el único camino lo constituye el retorno a la belleza antigua [...] de la moderación y de la ascesis, que pueden llevar a gestionar sabiamente el entorno natural. En particular la avidez, con la satisfacción de las necesidades materiales, lleva con certeza a la pobreza espiritual del hombre, la cual comporta la destrucción del entorno natural».
Y el papa Francisco ha escrito en el documento Laudato si: «El cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia y de comunión. Jesús nos recordó que tenemos a Dios como nuestro Padre común y que eso nos hace hermanos. El amor fraterno solo puede ser gratuito [...]. Esta misma gratuidad nos lleva a amar y aceptar el viento, el sol o las nubes aunque no se sometan a nuestro control. [...] Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos».


Así pues, aprovechemos algún rato libre de las tareas laborales, o todas las ocasiones que tengamos durante el día, para dirigir la mirada a la profundidad del cielo, la majestad de las cimas y la inmensidad del mar, o si no a una simple brizna de hierba que ha brotado a la orilla del camino. Nos ayudará a reconocer la grandeza del Creador amante de la vida y a encontrar la raíz de nuestra esperanza en su infinita bondad, que todo lo envuelve y acompaña.
Elijamos para nosotros y para nuestra familia un estilo de vida sobrio, respetuoso con las exigencias del entorno y proporcionado a las necesidades de los demás, para enriquecernos de amor. Compartamos los bienes de la tierra y del trabajo con los hermanos más pobres y testimoniemos esta plenitud de vida y de alegría haciéndonos portadores de ternura, benevolencia y reconciliación en nuestro entorno.

LETIZIA MAGRI 

viernes, 28 de julio de 2017

ENTREGA DE LAS RELIQUIAS DE LOS MÁRTIRES BEATIFICADOS A LAS DIÓCESIS DE GUADIX Y GRANADA

El pasado lunes, 24 de julio se han entregado en el Seminario-Casa de Espiritualidad “Reina y Señora” de Aguadulce los restos de los mártires que fueron beatificados el pasado 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor en el Palacio de Congresos de Aguadulce. Son los restos de los sacerdotes de las parroquias que en la persecución pertenecían a las diócesis de Granada y de Guadix.
Se han segregado las reliquias que quedan en Almería y que serán veneradas junto a las reliquias de los beatos almerienses de nacimiento. En un acto cargado de emoción se han entregado los restos en las cajas preparadas a tal efecto, una vez que los restos han sido tratados sanitariamente y consolidados. Las cajas llevan el sello en lacre del Obispo de Almería, conforme es preceptivo; y las reliquias visibles van en tecas para ser colocadas en los relicarios parroquiales y para veneración de los fieles.


Recibieron los restos los señores Vicarios y delegados del clero de las diócesis vecinas, y un representante del Arzobispo y la Secretaria de la Provincia eclesiástica de Andalucía Oriental. La entrega la realizó el Obispo almeriense acompañado del Vicario judicial y Delegado episcopal para las Causas de los Santos, D. José Juan Alarcón; la Canciller, Dña. María del Mar López Andrés; y el Promotor de Justicia, D. Eduardo Muñoz. El Obispo tuvo una breve alocución explicando los procesos de exhumación y los trabajos de identificación realizados en Almería. La Canciller como Notaria mayor de la Curia episcopal leyó el documento notarial de entrega, documentación que fue firmada por todos los miembros de la parte almeriense como acta notarial. Se entregó asimismo la medalla de los mártires a los miembros de las delegaciones de Granada y Guadix, y asimismo una medalla con destino a la Capilla Real de Granada.
Terminada la entrega, un furgón fúnebre trasladaba los restos de los sacerdotes de la archidiócesis de Granada a la capital metropolitana, donde los esperaba el Arzobispo y los fieles a la puerta de la Catedral metropolitana. También los restos de los sacerdotes de Guadix y las reliquias de los mártires que se entregaron para veneración de los fieles fueron trasladados a la Catedral de Guadix. Algunos de estos restos serán entregados tanto en Granada como en Guadix a las iglesias parroquiales donde descansaron hasta la beatificación, para ser ahora ubicados en urnas donde puedan ser venerados por los fieles.

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Guadix y Granada tienen desde el pasado mes de julio los restos de los granadinos que fueron hechos mártires en la beatificación celebrada en Aguadulce el pasado mes de marzo. Desde el Obispado de Almería se explica a Diario de Almería que son cajas que en Almería se van a llevar a las parroquias o a las salinas o a los familiares.
En un texto disponible en la página web de la Archidiócesis de Granada que en la Solemnidad de Santiago Apóstol, "los restos de los nuevos beatos Ángel Noguera Gallegos, Andrés Molina y Segundo Arce Manjón presidieron la celebración". Además, especifica que "también en el altar se encontraban de una manera conjunta los restos de los beatos Facundo Fernández Rodríguez, Manuel López Álvarez, Gregorio Martos, Juan Moreno Juárez y Juan Muñoz Quero. Estos últimos cinco corresponden a los que han sido encontrados, sepultados en el cementerio de Válor", aunque la información añade que la Diócesis de Granada recibió "las reliquias, pero no los restos completos, de Luis Almécija, Lisardo Carretero, José Lara, Manuel Lucas, Juan Segura y Eduardo Valverde".

Según relata la información publicada en la Archidiódesis granadina, la entrega tuvo lugar , el pasado 24 de julio, de manos del Obispo de Almería, Adolfo González-Montes, "quien, en un sencillo acto celebrado en la Casa de Espiritualidad Reina y Señora de Aguadulce, firmaba las actas de entrega". Además, informa de que "junto a la entrega de los restos y reliquias de los nuevos beatos granadinos, también se entregaron los restos de los nuevos beatos accitanos a la Diócesis de Guadix, presente en el mismo acto. Dichas actas también fueron rubricadas por los miembros de ambas diócesis asistentes a la entrega".