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martes, 11 de abril de 2017

EN AGRADECIMIENTO.

Comunicado del Obispado de Almería de agradecimiento a cuantos la han hecho posible y han participado en la Beatificación de los Mártires de Almería.
El Obispado de Almería quiere manifestar públicamente su reconocimiento tanto a las instituciones sociales y a cuantos han colaborado en la organización y desarrollo de la «Beatificación del Deán José Álvarez Benavides y de la Torre, y ciento catorce compañeros, Mártires del siglo XX en Almería», que tuvo lugar el pasado día 25 de marzo de 2017.
Esta magna celebración religiosa, que congregó más de 6.000 personas en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Aguadulce, dejará honda huella en las comunidades parroquiales y en los fieles cristianos en general, pero también en cuantas personas han acogido este acontecimiento con respeto y admiración hacia quienes supieron ofrecer la vida por la fe que profesaban. Son innumerables las adhesiones y felicitaciones llegadas al Obispado de Almería, expresión de los mejores sentimientos de satisfacción por la experiencia de fe y comunión vivida en Aguadulce en torno al Legado Pontificio, Su Eminencia el Cardenal Ángelo Amato y al Obispo diocesano, Monseñor González Montes, acompañados por veintitrés Obispos, de ellos dos cardenales españoles además del Legado Pontificio, y los más de doscientos sacerdotes que tomaron parte en la Misa de Beatificación.
Quede constancia del agradecimiento del Obispado a cuantos lo han hecho posible: a la Cámara de Comercio de la Provincia de Almería, que puso el recinto del Palacio de Congresos y Exposiciones a disposición del Obispado; a las autoridades nacionales, provinciales y locales, de ellas más de cuarenta alcaldes sin distinción de militancia política; a los cuerpos de seguridad del Estado y locales; a las empresas que han desarrollado una logística ajustada a la naturaleza religiosa y social de este acontecimiento de la Iglesia, y montaron la arquitectura efímera necesaria para la celebración; a los artistas que diseñaron las piezas del presbiterio, la “gigantografía” con la reproducción de los mártires glorificados y la medalla oficial de la Beatificación; a los medios de comunicación que han cubierto tanto los preparativos durante meses de la Beatificación como su realización; al voluntariado que generosamente se puso desde el principio al servicio de la información y la acogida los peregrinos que se incorporaron con emocionada gratitud a Dios por la la glorificación de los mártires como testigos de Cristo y del Evangelio; y a las personas congregadas en el recinto, cuyo comportamiento religioso y ciudadano contribuyó de modo decisivo al ordenado desarrollo de las secuencias de este magno acontecimiento de la Iglesia en Almería.
Cuando ya se acercan los días de intenso fervor y devoción de la Semana Santa, a todos, el Obispo y Presbiterio de la diócesis, y con ellos todo el Obispado de Almería manifiestan su profunda gratitud, implorando para las personas, las familias y las instituciones sociales la bendición de Dios, la protección de la intercesión de la Virgen maría, y la de los Beatos Mártires de Almería.
Almería, a 5 de abril de 2017.
OFICINA DE COMUNICACIÓN DEL OBISPADO DE ALMERÍA
Publicado en:  ODISUR – DIOCESIS DE ALMERÍA

jueves, 6 de abril de 2017

CRÓNICA DE LA BEATIFICACIÓN DE LOS MÁRTIRES DE ALMERÍA (II).

Más de 6.000 peregrinos
La mañana del 25 convocaba en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Aguadulce a los peregrinos, que en torno a 6.000 acudieron a la Misa de Beatificación. Era la solemnidad de la Anunciación y la misa sería la propia de esta solemnidad, obligada en toda la Iglesia, pero con especial imperativo en Almería, por ser el misterio de la Encarnación titular de la Santa Apostólica Iglesia Catedral. Las puertas de acceso al recinto se abrían a las 8,00h y la explanada de aparcamiento comenzaba a recibir autobuses de las comunidades parroquiales de la diócesis, pero muchos también venidos de las parroquias de Granada y Guadix, peregrinos de etnia gitana de distintas diócesis españolas que habían llegado la víspera y participado en la Velada de recepción. Todos estos grupos de fieles, encabezados por sus párrocos y vicarios parroquiales se sumaban al gran número de responsables vicarios generales y episcopales, Delegados para las Causas de los Santos confluían en el recito.



El recinto ferial del Palacio de Congresos y Exposiciones convertido en espacio sagrado
La acomodación del recinto ferial del Palacio de Congresos ha sido un logro de ejecución. Toda la logística ha tenido un coordinador eficaz en la persona del Vicario general monseñor Miguel Romera Domene, que ha contado con las empresas de ejecución necesaria. El proyecto diseñado por el arquitecto Miguel Nieto, al que se deben diversos proyectos diocesanos de mantenimiento y nueva planta, ha sido realizado por la empresa de eventos «Imagen Corpórea», con cuya intervención se acertó a crear un espacio sagrado funcional y de gran valor estético distribuido entre el ámbito destinado a presbiterio propiamente dicho, la ubicación adecuada para los cardenales, arzobispo y obispos presentes, acompañados por los sacerdotes que por sus cargos pastorales les seguían en orden de prelación.



Las piezas de altar y ambón bien confeccionadas en madera con un estilo sencillo y uniforme concentraban la atención de la acción sagrada. En una meseta un poco más elevada, tras el altar, se hallaba la sede traída del Palacio Episcopal, desde la cual presidiría el Cardenal Legado la celebración. En un nivel ligeramente inferior, flanqueando al Cardenal Legado se habían dispuesto dos asientos destacados para el Obispo de Almería y el Arzobispo metropolitano de Granada.
Presidía el recinto sagrado confeccionado para la ocasión el hermoso Cristo del Amor, obra del artista almeriense indalianoJesús de Perceval, que repuso en los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo gran parte de la imaginería destruida por la persecución religiosa. Esta magnífica talla preside el muro frontal de la capilla mayor de la iglesia parroquial de San Sebastián en la capital.


Dos pilastras estaban dispuestas en el improvisado presbiterio del recinto ferial, una para recibir en la víspera de la Beatificación la imagen sagrada de la Virgen del Mar, Patrona de Almería, y en su momento, como parte del ritual de la Beatificación, el precioso Relicario de los Mártires, una pieza barroca restaurada muy bella, destinada a relicario múltiple, en la cual se habían colocado reliquias de varios mártires, representativos del conjunto. Las reliquias han sido posibles gracias al complejo trabajo de exhumaciones realizado por el tribunal diocesano constituido al efecto y presidido por el Vicario Judicial don José Juan Alarcón Ruiz.
El aforo y el voluntariado
El recinto dispuso de 6.000 sillas, medio infalible para calcular la asistencia de fieles que abarrotaban el recinto. El cálculo de asistente fue progresivamente modificándose a medida que se acercaba la fecha, partiendo de las 4.000 sillas primeras, su número se fue incrementando hasta alcanzar la cifra mencionada, quedando tan sólo las últimas filas sin ocupar durante la celebración, si bien la gente seguía llegando. Ubicadas las últimas filas a cierta lejanía del espacio celebrativo, todos pudieron seguir la celebración desde todos los ángulos del recinto gracias al sistema de pantallas, una de ellas de grandes dimensiones, montadas al efecto. Se ha aprovechado el acontecimiento, para instalar pantallas también en la Catedral de Almería y facilitar el seguimiento de las celebraciones de mayor concurrencia desde los distintos ángulos de la Catedral. Estas pantallas se estrenaron en la Misa de Acción de gracias del día 26, Domingo IV de Cuaresma.



En las filas primeras filas delante del espacio celebrativo se colocaron todos los presbíteros y diáconos asistentes, que concelebraron la santa Misa. Detrás las autoridades y los familiares de los mártires en espacios acotados para ellos. Casi medio centenar de alcaldes acompañaron a las parroquias de los municipios de procedencia de los mártires y de los lugares donde fueron martirizados, sin distinción de militancia política en un gesto apreciado por todos los fieles de verdadera concordia social y respeto religioso. Los representantes de las instituciones civiles y militares acompañaron a la multitud congregada.
Colocar y atender a los fieles fue tarea del voluntariado, dos centenares de jóvenes y adultos que coordinó con agilidad el sacerdote José María Sánchez García, delegado episcopal para el Apostolado seglar. Una singular aportación al desarrollo logístico de la Beatificación se ha debido a la Asociación privada de fieles «Providencia», a jóvenes y adultos de las Hermandades y Cofradías y colaboradores parroquiales, la mayoría del apostolado seglar. Tarea de este voluntariado fue la acogida y acomodación de los peregrinos, la preparación de los paramentos litúrgicos y vasos sagrados al servicio del altar y su custodia, recogida de la colecta, ayuda a los sacerdotes y diáconos en la distribución de la sagrada Comunión (hasta 40 puntos, que agilizaron la distribución), traslado de los instrumentos litúrgicos y retorno a su lugar.
FUENTE: NOTICIAS DIOCESIS DE ALMERIA

lunes, 3 de abril de 2017

LA BEATIFICACIÓN DESDE UN CONFESIONARIO, POR JAVIER ZABALETA, PBRO.

Como suele ocurrir en estas grandes celebraciones litúrgicas, siempre se pide a algunos sacerdotes que se encarguen de confesar. En cuanto me llegó el avisó no dudé en mostrar mi disponibilidad. Ya había estado confesando en acontecimientos parecidos: la JMJ de Madrid, la canonización de Fray Leopoldo, etc. Siempre me he encontrado en estos actos a mucha gente removida y necesitada de arreglar su vida con Dios.


Se nos citó a las 9 de la mañana. Los voluntarios tenían perfectamente organizado la acogida y, con una gran amabilidad, te dirigían a tu destino. Habían llegado los primeros asistentes. Los organizadores iban de un lado para otro ultimando los últimos detalles. Me puse en la zona preparada para las confesiones.
No tardó mucho tiempo en llegar personas pidiendo confesarse. Allí estuve hasta el final de la ceremonia sin parar. Casi cuatro horas. Se me pasaron volando. Notaba como la gracia de la Beatificación removía el interior de muchas personas.
Fue uno de esos días en los que casi puedes tocas con las manos la gracia de Dios. Algunos eran personas que tenían una vida religiosa activa. Algunos sólo querían expresar la alegría que sentían ante un acontecimiento tan impresionante. Pero muchos, la mayoría, venían después de mucho tiempo alejados del Dios. Creían en Él, pero por los baches de la vida se había enfriado por dentro. Removidos al ver la fuerza del testimonio de los mártires se sentían necesitados de hacer un «reset» en su vida.
Al fondo del Palacio pude ver a la Virgen del Mar, que presidía el acto junto con el Cristo de la parroquia de San Sebastián. A Ella le pido que se repitan muchas veces acontecimientos como este, que ayuden a muchas personas a sentir la Misericordia de Dios, la caricia que recibimos volver al pedir perdón a ese Padre que no se cansa de esperarnos.
Javier Zabaleta, Pbro

Publicado en Almería

TAPIZ MÁRTIRES DE ALMERIA.


domingo, 26 de marzo de 2017

LA IGLESIA RECONOCE EL CALVARIO DE LOS «MÁRTIRES DE ALMERÍA»

El Papa Francisco decreta beatificar a los 95 religiosos y 20 laicos, entre ellos dos mujeres, «muertos en odio a la fe»
Haber sufrido la muerte por odio a la fe. Eso es lo que une a los 115 protagonistas del homenaje a título póstumo que ha decretado celebrar el Papa Francisco; un hecho extraordinario en la historia contemporánea de la Diócesis de Almería. Este sábado el Palacio de Exposiciones y Congresos de Aguadulce ha albergado el solemne acto de beatificación de los conocidos como los «Mártires de Almería». Se trata de 95 religiosos y 20 laicos que, como advierte el Santo Padre en su «Decreto de Martirio», encontraron la muerte por el «profundo odio contra la iglesia católica» que se propagó durante la Guerra Civil.
Como relata el Obispo de Almería, Adolfo González Montes, en la carta remitida a los diocesanos, esta causa de los «Mártires de Almería» tiene su contexto propio «en la persecución religiosa que comenzó el año 1934 y se recrudeció de forma crudelísima durante la guerra civil española de 1936 a 1939, y en cuyo origen se encuentra un profundo odio contra la Iglesia católica». El prelado precisa en su epístola que estos «siervos de Dios (...) no son preferidos por la Iglesia por ser de uno de los bandos enfrentados de en la guerra, sino por haber muerto por amor a Cristo y por su causa». Al respecto detalla que «los mártires no han tomado parte en la confrontación violenta de los bandos enfrentados, sino que han sido víctimas de la violencia ejercida contra ellos a causa de su fe».


«Los mártires fueron perseguidos y muertos en odio a la fe desde los comienzos de la Iglesia, víctimas en ocasiones de crudelísimas torturas y amputaciones de miembros, actos acompañados de blasfemias, incitación al abandono de la fe, a la comisión de actos sacrílegos e impuros, arrastrados a la muerte con mofa de sus creencias religiosas de las que sus perseguidores pretendían que los mártires renegaran, incluso con el señuelo de salvarles la vida», señala González Montes. Al respecto, detalla que los siervos de Dios de esta causa son 95 sacerdotes, uno de los cuales es religioso franciscano, y 20 son seglares. De éstos, 18 son varones, y dos mujeres «cuyos nombres brillan con luz propia: Emilia Fernández Rodríguez, la “Canastera de Tíjola”, gitana de raza y mártir del Rosario, de 23 años; y Carmen Godoy Calvache, de 49 años, que padeció una cruel tortura antes de su muerte».
El proceso ordinario de esta causa se instruyó en la Diócesis de Almería del 11 de abril de 1995 y tras más de dos décadas de minucioso trabajo de campo y análisis, el 14 de junio del año pasado el Papa Francisco decidió la publicación del Decreto de Martirio de esta causa que reza como «José Álvarez-Benavides y de la Torre, Deán del Capítulo de la Catedral y 114 compañeros muertos en odio a la fe».
Al evento, además de 4.500 personas procedentes de diferentes puntos de todo el país, han asistido también, entre otros cargos religiosos, el Nuncio Apostólico, Monseñor Renzo Fratini; así como los cardenales de Madrid, Valladolid, Valencia y Emérito de Sevilla, Carlos Osoro, Ricardo Blázquez, Antonio Cañizares y Carlos Amigo, respectivamente. Los celebrantes principales de la beatificación han sido el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los santos; monseñor Adolfo González Montes, Obispo de Almería, y monseñor Francisco Javier Martínez Fernández, Arzobispo de Granada.

FUENTE: ABC ANDALUCIA

SEMBRADORES DE PAZ, TESTIGOS DE CRISTO, SIGNOS DE AMOR.

Desde ayer sábado día 25, la Iglesia de Granada cuenta con 34 nuevos beatos tras la celebración en Aguadulce (Almería), a cuya ceremonia de beatificación acudieron 6.000 personas, entre ellos muchos granadinos, familiares y fieles en general de nuestra Diócesis, especialmente vinculados a los lugares de los nuevos beatos. Son los nuevos beatos de los mártires de Almería, que el Papa ha recordado en su Ángelus de hoy, IV Domingo de Cuaresma.
Tras la celebración del sábado 25 de marzo, Solemnidad de la Encarnación del Señor, la Iglesia de Granada cuenta con 34 nuevos beatos, asesinados por odio a la fe en la persecución religiosa de los años 30 en España. Junto a ellos, otros 80 mártires de Cristo fueron beatificados, en la Causa Deán José Álvarez-Benavides y de la Torre y 114 mártires.
“Dichosos mártires de Almería, sembradores de paz, testigos de Cristo, signos de amor: abridnos caminos, enseñadnos a vivir la fe con pasión”. Esta es la letra del himno oficial que se proclamó en la ceremonia de beatificación y con la que se expresaba la alegría de la Iglesia por el testimonio legado a todo el pueblo de Dios de los mártires de Cristo y testigos de la fe que murieron por no renunciar a ella y perdonando a sus verdugos, afirmando así que Cristo vale más que la vida. El Himno a los Mártires de Almería fue compuesto por el almeriense Mons. Bernardo Ávila Ortega, capellán de honor de Su Santidad.
El Santo Padre ha aludido hoy en su oración del Ángelus, en la Plaza de San Pedro en Roma, a los nuevos beatos: "Ayer en Almería, España, han sido proclamados beatos José Álvarez-Benavides y de la Torre y 114 compañeros mártires. Estos sacerdotes, religiosos y laicos han sido testigos heroicos de Cristo y de su Evangelio de paz y reconciliación fraterna. Que su ejemplo e intercesión sostengan el compromiso de la Iglesia en la edificación de la civilización del amor».
NUEVOS BEATOS
El Palacio de Congresos y Exposiciones de Aguadulce, en Almería, donde se llevó a cabo la celebración, vibró con los miles de asistentes, que participaron en una ceremonia en la que el Obispo anfitrión, Mons. Adolfo González-Montes, recordaba el testimonio cristiano de los 115 nuevos beatos y quiénes eran: 95 sacerdotes y 20 laicos. De entre los laicos, hay 18 hombres jóvenes o padres de familia y dos mujeres, una de ellas gitana, segunda del mundo que ha sido beatificada. Concretamente, entre los laicos vinculados a nuestra Diócesis se encuentran siete jóvenes almerienses mártires en Turón, muertos por odio a la fe y destinados a trabajos forzados en la construcción de carretera, y dos laicos –padre e hijo- formados en Derecho en la Universidad de Granada; el hijo, además, natural de nuestra ciudad.



Asimismo, entre los nuevos beatos se cuentan 95 sacerdotes, de los cuales 20 eran de la Archidiócesis de Granada, nacidos aquí o formados en nuestros seminarios o que en el momento del martirio tenían como destino pastoral algunas zonas de la actual diócesis de Almería que en aquellas fechas formaba parte de la Diócesis de Granada. En la web diocesana www.archidiocesisgranada.es (apartado Noticias) está disponible el perfil biográfico de cada uno de los nuevos beatos granadinos.
A la celebración acudieron 6.000 personas, según informa la Diócesis de Almería, entre los cuales se encontraban numerosos fieles de Granada y de ellos también y especiamente familiares o fieles de los lugares vinculados a los nuevos beatos como Ogíjares o Válor.
Los mártires de Almería forman parte de los Mártires del siglo XX en España. No estuvieron implicados en política, no empuñaron armas ni eran de ningún bando. Fueron personas a las que se les arrebató la vida por odio a la fe. Su martirio comenzó en 1934 y se recrudeció en la guerra civil española, entre 1936 y 1939.
CELEBRACIÓN
Al margen de la consagración del vino y el pan, que es siempre la parte más importante de la Eucaristía, el momento central de la ceremonia comenzó con la súplica de la Beatificación y el descubrimiento del tapiz de los mártires.
El Obispo de Almería pidió al Papa Francisco, por medio de su representante, el Prefecto para la Causa de los Santos, Mons. Angelo Amato, la inscripción de estos Venerables Siervos de Dios entre los fieles beatificados por la Iglesia. Por su parte, por mandato del Papa Francisco, el cardenal Amato dio lectura, en latín, a la Carta Apostólica en la que Su Santidad inscribe en el libro de los beatos a los 115 Venerables Siervos de Dios, momento tras el cual se desplegó el tapiz de los mártires y se aclamaba con toda solemnidad y alegría el canto “Gloria in Excelsis”.
Cuatro sacerdotes portaron las andas con el Relicario, que contenía las Reliquias, precedidas por siete religiosas que portaban velas y, junto a ellas, siete familiares de los nuevos beatos que llevaban consigo la palma como símbolo del martirio. Estas Reliquias, una vez colocadas en el presbiterio, fueron incensadas por el Cardenal Amato.
Esta parte central de la ceremonia de beatificación concluyó con el agradecimiento público del Obispo de Almería al Papa, en nombre de las Iglesias particulares con nuevos beatos, por la Beatificación de los 115 mártires. A continuación, el Cardenal Amato entregó a Mons. González-Montes la Carta Apostólica, al mismo tiempo que se elevó el canto del “Gloria”.
CONCELEBRANTES
La ceremonia de beatificación fue presidida por el Cardenal Angelo Amato, Legado Pontificio, y fue concelebrada por nuestro Arzobispo Mons. Javier Martínez, arzobispo metropolitano, y el obispo anfitrión que acogía la ceremonia de los nuevos beatos, Mons. Adolfo González-Montes. Junto a ellos concelebraron el Nuncio Apostólico Mons. Renzo Fratini, cuatro cardenales españoles, entre ellos el Arzobispo de Valladolid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Ricardo Blázquez. También concelebraron once obispos de diócesis españolas y dos obispos auxiliares, junto al clero diocesano de Almería y otras Diócesis.
Desde la Archidiócesis de Granada, además de familiares y fieles de los nuevos beatos, participaron en la ceremonia de beatificación una delegación, entre los que se encontraban el Delegado Episcopal para la Beatificación y Capellán Mayor de la Capilla Real de Granada, D. Manuel Reyes Ruiz, y el Vicario General y párroco de Deifontes, D. Francisco Javier Espigares Flores.
La Archidiócesis de Granada celebrará una Eucaristía de acción de gracias por los nuevos beatos que tendrá lugar en la Catedral el 7 de mayo, presidida por nuestro Arzobispo, y a la que está invitado todo el Pueblo de Dios. Asimismo, las parroquias de Granada con vinculación a alguno de los nuevos beatos tienen previsto también celebrar una Eucaristía de acción de gracias por su nuevo beato.

ALMERÍA ACOGE LA BEATIFICACIÓN DE OTROS 115 MÁRTIRES DE LA GUERRA CIVIL.

Amato: "Esta tierra se convirtió en terreno de conquista de los caballos del Apocalipsis".
"El cristianismo es la religión de la caridad de la vida y se opone a toda forma de prevaricación y violencia".
La Iglesia Católica ha celebrado hoy la ceremonia de beatificación de 115 mártires de la Guerra Civil, entre ellos Emilia Fernández 'La Canastera', la que desde esta mañana se ha convertido en la primera gitana beata del mundo, en el primer acto de este tipo que se realiza en Almería.
Más de 5.000 personas, entre miembros de la Iglesia Católica -entre ellos 21 obispos y 4 cardenales-, familiares de los mártires y fieles, entre ellos 350 gitanos invitados por el de Departamento para la Pastoral Gitana de la Comisión Episcopal de Migraciones, han presenciado este acto en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Aguadulce, en Roquetas de Mar (Almería).
La beatificación de estos 90 sacerdotes diocesanos, 22 laicos -entre ellos dos mujeres-, un religioso franciscano y dos sacerdotes operarios, asesinados por "odio a la fe" ha sido concelebrada junto al cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, por el obispo de Almería, Adolfo González Montes, así como por el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez Fernández.
Durante su homilía en la beatificación de la causa denominada 'Deán José Álvarez-Benavides y 114 compañeros', Amato ha asegurado que la Iglesia Católica sigue recordando a sus mártires en la Guerra Civil española el "cristianismo es la religión de la caridad de la vida y se opone a toda forma de prevaricación y violencia" y ha sostenido que durante la Guerra Civil en España se vivieron unos años "trágicos",
Según él, se trató de un "periodo doloroso" en el que miles de personas murieron marcados "sólo porque eran católicos" en una tierra de "santos, teólogos, misioneros y fundadores de grandes órdenes".
"Esta tierra se convirtió en terreno de conquista de los caballos del Apocalipsis (...) parecía que el reino del Anticristo se había adueñado de vuestra tierra bendita", ha sostenido el cardenal, quien ha añadido que en estos años "todas las diócesis hicieron su contribución martiriana".
Ha afirmado que estos nuevos 115 mártires fueron fieles a sus promesas bautismales y "perseveraron firmes en la fe y han recibido la corona de la gloria" y ha destacado algunos de los lugares en los que fueron asesinados, como el Barranco del Chisme, el Pozo de la Lagarta o los cementerios de Berja (Almería) y la capital almeriense.


En su homilía ha recordado especialmente a cuatro de ellos, José Álvarez-Benavides, deán de la Catedral de Almería que murió fusilado por no renegar de su fe; Luis Belda y Soriano, laico miembro de la Asociación Católica de Propagandistas; Emilia Fernández 'La Canastera de Tíjola', la primera beata gitana que murió por no querer revelar el nombre de quién le enseñó a rezar el rosario, y Carmen Godoy, violada y golpeada antes de ser ahogada en el puerto.
"Los procesos sumarios, cuando se hicieron, se concluyeron fatalmente con condenas a muerte", ha dicho, para apostillar que durante la Guerra Civil hubo "miles de crucificados por todo el país, diseminados en aquella larga de Cuaresma de perdón".
Tras referirse casi de pasada a una nueva "persecución igual de miserable que busca desacreditar la herencia cristiana", Amato ha instado a los presentes a seguir el ejemplo de los mártires y "perseverar en la fe porque Jesús siempre estará con nosotros hasta el fin del mundo".
Durante la ceremonia, las reliquias de parte de ellos -los cadáveres de un gran número nunca fueron localizados- han sido trasladadas en procesión por cuatro sacerdotes, precedidos por siete religiosas y siete familiares de los mártires, hasta el altar mientras sonaba el himno de los Mártires de Almería, compuesto para esta celebración.
En el altar se ha descubierto además la gigantografía, el cuadro con los retratos de los nuevos beatos, antes de que el obispo de Almería recibiera del representante del Papa la denominada Carta Apostólica para la beatificación.

EL ALCALDE DE ALMERIA ASISTE A LA BEATIFICACIÓN DE LOS MÁRTIRES DEL SIGLO XX DE ALMERIA

LA IGLESIA BEATIFICA POR PRIMERA VEZ A UNA MUJER GITANA, EMILIA LA CANASTERA..

El Palacio de Congresos y Exposiciones de Aguadulce en Roquetas de Mar (Almería) se ha convertido en una iglesia para acoger la ceremonia solemne de beatificación de 115 mártires de Almería por sufrir la persecución religiosa durante la Guerra Civil española, entre ellos Emilia Fernández Rodríguez “Emilia la Canastera”, que ha sido la primera mujer de etnia gitana en todo el mundo a la que la Iglesia católica ha convertido en beata, tras fallecer a los 24 años en la cárcel en 1938 por no querer desvelar quién le enseñó a rezar el rosario.
Su beatificación ha llevado a cientos de personas de su etnia, entre ellos muchas familias enteras, a congregarse en un Palacio de Congresos casi abarrotado por más de 5.000 peregrinos, que han llegado en su mayor parte desde las localidades natales de los 115 mártires, de ellos 95 sacerdotes y 20 laicos.
La ceremonia, que se ha prolongado dos horas, ha estado presidida por el prefecto de la congregación para las causas de los Santos como legado pontificio del Papa Francisco, el cardenal Ángelo Amato, junto al obispo de Almería, Adolfo González Montes y el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, aunque también han estado presentes cardenales, arzobispos y obispos de toda España, además de una amplia representación de autoridades provinciales.
Una perfecta organización en la que se ha cuidado hasta el mínimo detalle, con numerosas pantallas dispuestas a lo largo de todo el salón de actos convertido en iglesia. El silencio y respeto guardado por los peregrinos han marcado un acto que apenas se ha visto interrumpido en una ocasión por los aplausos de los asistentes, cuando el obispo de Almería ha agradecido la presencia de los fieles de raza gitana.
Los peregrinos han disfrutado de una emotiva ceremonia en la que han tenido un destacado papel los cantos de la celebración, interpretados por la Orquesta y Coro Musicalma de Linares, junto con la escolanía de la Catedral de Jaén y conjuntos corales de Almería. Como resaltó en su despedida Adolfo González Montes, en la liturgia de la celebración no podía dejar de estar presente la imagen de la Virgen del Mar, patrona de Almería, junto a la del Santísimo Cristo del Amor.
La ceremonia ha comenzado con la súplica de la beatificación. El obispo de Almería ha pedido al Santo Padre Francisco, por medio de su representante, la inscripción de los 115 mártires entre los fieles beatificados de la Iglesia. González Montes ha argumentado que "estos mártires aceptaron el sacrificio de sus vidas y murieron perdonando a sus perseguidores, como deja ver el proceso de la Causa de los venerables siervos de Dios José Álvarez-Benavides y de la Torre, y 114 compañeros".
Esta causa tiene como contexto la persecución religiosa que comenzó en 1934 y se recrudeció durante la Guerra Civil. Su proceso ordinario comenzó en la diócesis de Almería un martes santo, el 11 de abril de 1995, y en él declararon más de 500 testigos. Se recogió abundante documentación que conformó los autos de la causa de más de 10.000 páginas, cerrada en Almería el 21 de mayo de 1998. El obispo almeriense ha querido precisar que los 115 beatificados "no son preferidos por ser de uno de los bandos enfrentados en la guerra, sino por haber muerto por amor a Cristo y por su causa".
Tras la súplica, el Cardenal Amato procedió a leer, en latín, por mandato del Papa Francisco, la Carta Apostólica en la que Su Santidad inscribe en el libro de los beatos a los mártires. A continuación, y antes de la celebración de una misa, se desplegó el tapiz de los mártires, el acto central de la ceremonia, se procedió a la aclamación y procesión de las reliquias, a su posterior veneración, al canto del Himno de los Mártires de Almería y al agradecimiento al Santo Padre.

La primera gitana mártir en todo el mundo
Emilia la Canastera pasará a la historia como la primera mujer gitana declarada mártir en todo el mundo. Emilia Fernández Rodríguez nació en 1914 en Tíjola (Almería) y se crió en sus humildes cuevas, donde no aprendió a leer ni a escribir, aunque sus padres le enseñaron el arte de hacer canastas, que vendía para poder subsistir. Tras casarse con un hombre de su etnia por el ceremonial gitano, su marido fue llamado a filas por el bando republicano, a lo que el matrimonio se negó, por lo que ambos fueron detenidos. 
Ella ingresó en la cárcel almeriense de Gachas Colorás, y fue condenada a seis años de prisión. En la cárcel, ya embarazada, pidió a sus catequistas que le enseñaran a rezar, y cuando le pidieron que delatara a quienes lo habían hecho, se negó a hacerlo, por lo que fue aislada y abandonada en una celda, donde, sobre un jergón de esparto, desatendida, parió una niña, que su catequista bautizó con el nombre de Ángela. La falta de cuidados tras el parto la llevaron finalmente a la muerte, sin denunciar a quien le había enseñado a rezar el rosario. Fue enterrada en una fosa común del cementerio de Almería, aunque sus restos no han podido ser identificados.
FUENTE: EL MUNDO.ES

EL PAPA RECUERDA LA BEATIFICACIÓN EN ALMERÍA DE "MÁRTIRES".

El papa Francisco recordó hoy la beatificación que se celebró en Almería de José Álvarez-Benavides y de la Torre y de los 114 compañeros considerados "mártires" de la Guerra Civil española, tras el rezo del Ángelus en la plaza de San Pedro.

"Estos sacerdotes, religiosos y laicos fueron testimonios heroicos de Cristo y de su Evangelio de paz y de reconciliación fraterna", dijo Francisco sobre estos beatos, entre ellos Emilia Fernández "La Canastera", la primera gitana beata del mundo.
Francisco deseó que su ejemplo "y su intercesión apoye el empeño de la Iglesia en edificar la civilización del amor".
Más de 5.000 personas, entre miembros de la Iglesia católica, familiares de los mártires y fieles, y 350 gitanos invitados por el Departamento para la Pastoral Gitana de la Comisión Episcopal de Migraciones, acudieron a la beatificación de ayer en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Aguadulce, en Roquetas de Mar (Almería).

FUENTE: EL DIARIO.ES

HOMILIA DEL CARDENAL AMATO EN LA BEATIFICACION DE LOS DE ALMERIA

BEATIFICACIÓN MÁRTIRES DEL SIGLO XX DE ALMERIA.