lunes, 2 de marzo de 2026

PALABRA DE VIDA DE MARZO DE 2026

 

«Levantaos, no tengáis miedo» (Mt 17, 7).

La imagen es de FANO

Pedro, Santiago y Juan suben a un monte alto con Jesús y allí ven la gloria del Maestro y oyen la voz del Padre que lo reconoce como Hijo. Una experiencia extraordinaria, cara a cara con Dios, que permite a su criatura conocerlo en su esplendor. El temor los ha hecho caer en tierra, pero Jesús los toca y les dice:

«Levantaos, no tengáis miedo»

El verbo levantarse es el mismo con el que el Evangelio expresa la resurrección, y «no temáis» son las primeras palabras que el Resucitado dirige a las mujeres junto al sepulcro vacío (Mt 28, 10; cf. 28, 5). Así pues, las palabras de Jesús, fuertes y claras son una decidida invitación a una vida nueva, que es posible para los discípulos con el toque de su mano.

También a nosotros nos frenan nuestros miedos, las pruebas de la vida, situaciones sin salida. No podemos contar solo con nuestras fuerzas para recuperar el impulso del testimonio, sino más bien con la gracia de Dios, que siempre nos precede.

«¿Quién no pasa por pruebas? Estas adquieren el cariz del fracaso, de la pobreza, la depresión, la duda, la tentación... [...] También da miedo la sociedad materialista e individualista que nos rodea, con guerras, violencia, injusticias... Ante estas situaciones puede insinuarse también la duda: ¿dónde ha ido a parar el amor de Dios? [...] Jesús ha entrado de verdad en cada dolor, ha cargado con todas nuestras pruebas [...] Él es Amor, y es propio del amor expulsar todo temor. Cada vez que nos asalte un miedo, que estemos agobiados por un dolor, podemos reconocer la verdadera realidad que se esconde ahí: es Jesús, que se hace presente [...] dejemos que entre en nuestra vida. Y luego, sigamos viviendo lo que Dios quiere de nosotros, lanzándonos a amar al prójimo. Descubriremos que Jesús es siempre Amor. Así podremos decirle, como los discípulos: “Verdaderamente eres Hijo de Dios”» (Mt 14, 33)[1].

«Levantaos, no tengáis miedo».

Quien ha vivido el encuentro con Dios en su vida queda fascinado por su presencia, tocado y curado por su Palabra. El testimonio de una comunidad cristiana acompaña en esta aventura divina y da ánimos para salir de uno mismo y reanudar el camino con Jesús y con los hermanos.

Cuenta una joven siria: «AI final del año pasado mi país vivió una situación muy difícil, y mi ciudad sufrió una ola de caos y de miedo. Estaba muy preocupada por mi familia, por mis amigos y por mí misma. Intenté mantener la esperanza en Dios, procurando ser fuerte a pesar de todo. Antes de estos sucesos, con los jóvenes con los que vivimos el evangelio, habíamos planificado varios proyectos de apoyo a familias necesitadas. Pero esta situación nos obligó a suspender temporalmente toda actividad. AI cabo de unos días pudimos reunirnos, y encontramos la fuerza y el valor los unos en los otros. Decidimos no dejarnos vencer por el miedo, poner nuestra confianza en Jesús y reanudar el camino emprendido. Conseguimos ayudar a más de 40 familias.

«Levantaos, no tengáis miedo».

Después de subir al monte con Jesús para encontrar a Dios y escuchar su voz, podemos descender con Él, «[...] volver a la llanura, donde encontramos a muchos hermanos que soportan penalidades, enfermedades, injusticia, ignorancia, pobreza material y espiritual».[2]

Como comunidad cristiana, también podemos sufrir y quedarnos confundidos, pero esta Palabra nos empuja a ponernos en movimiento juntos para llevar a todos «los frutos de la experiencia que hemos tenido con Dios y compartir la gracia recibida»[3].

Letizia Magri y el equipo de la Palabra de Vida



[1] C. Lubich, Palabra de Vida agosto de 2002.

[2] Cf. Francisco, Ángelus, 16-03-2014.

[3] Ibid.

domingo, 1 de febrero de 2026

PALABRA DE VIDA DE FEBRERO DE 2026

 

«Mira que hago nuevas todas las cosas» (Ap 21, 5).

El libro del Apocalipsis cierra el Nuevo Testamento. No es un texto fácil. El título significa revelación, y el autor quiere dar a entender las cosas últimas, el retorno de Jesús a la tierra, la derrota definitiva del mal y el surgimiento de un cielo nuevo y una tierra nueva.

En los años 81-96 d. C. hay persecuciones, y el clima de las comunidades cristianas es de miedo: ¿qué será de nosotros y del mensaje que se nos ha encomendado? ¿Por qué Dios no interviene?

En estas circunstancias, el autor es mandado al exilio por los romanos, a la isla de Patmos. Aquí tiene visiones y recibe la orden de escribirlas.

«Mira que hago nuevas todas las cosas»

El libro del Apocalipsis quería dar esperanza a las comunidades: a pesar de que el presente es difícil y el futuro incierto, al final el bien triunfará y Dios hará nuevas todas las cosas.

También hoy, «hay muchas tragedias, noticias tristes antes ante las cuales corremos el riesgo de acostumbrarnos. […] Pero hay un Padre que llora con nosotros; que llora lágrimas de infinita y piedad por sus hijos… Un Padre que nos espera para consolarnos porque conoce nuestros sufrimientos y nos ha preparado un futuro distinto. Esta es la gran visión de la esperanza cristiana, que se dilata todos los días de nuestra existencia y nos quiere levantar»[1].

«Mira que hago nuevas todas las cosas»

No podemos saber cuándo ni cómo sucederá esto, y es inútil querer indagar. Pero es seguro que ocurrirá.

«Las páginas finales de la Biblia nos muestran el horizonte último del camino del creyente: la Jerusalén del Cielo, la Jerusalén celestial, imaginada ante todo como una inmensa tienda en la que Dios acogerá a todos los hombres para habitar definitivamente con ellos (Ap 21, 3). Y esta es nuestra esperanza. Y ¿qué hará Dios cuando por fin estemos con Él? Tendrá una ternura infinita con nosotros, como un padre que acoge a sus hijos que durante mucho tiempo se han esforzado y han sufrido. «Esta es la morada de Dios con los hombres […] Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado […] ¡Mira que hago un mundo nuevo!» (21, 3-5). ¡El Dios de la novedad!»[2].

«Mira que hago nuevas todas las cosas»

¿Cómo vivir la palabra de vida de este mes?

«Esta nos asegura que nos encaminamos hacia un mundo nuevo que preparamos y construimos ya desde ahora. O sea, es todo lo contrario de una invitación a despreocuparnos y huir del mundo. De hecho Dios quiere renovarlo todo: nuestra vida personal, la amistad, el amor conyugal, la familia; quiere renovar la vida social, el mundo del trabajo, la educación, la cultura, el tiempo libre, la sanidad, la economía, la política…, en una palabra, todos los sectores de la actividad humana. Pero para ello necesita personas que dejen vivir en sí misma su Palabra que sean su palabra viva otro Jesús en sus ambientes»[3].

Alice, una joven cristiana, comprendió que seguir su vocación requería un cambio profundo para permitir a Dios actuar plenamente en su vida y hacerla nueva. Como un don inmenso, tuvo la oportunidad de vivir una experiencia en la India. Allí saboreó una alegría auténtica y se sintió inmersa en la gracia de Dios, incluso en los momentos difíciles. Dedicó sus días a la oración, a la vida comunitaria y al servicio del voluntariado. Los niños del orfanato la impresionaron profundamente: aún sin poseer nada, mostraban un entusiasmo increíble y le enseñaron mucho de la vida. No fue un simple viaje, sino una peregrinación, un camino a base de «subidas y bajadas», en el que tuvo que «vaciar la mochila» y se encontró enriquecida y liberada

Augusto Parodi Reyes y el equipo de la Palabra de vida



[1] Francisco, Audiencia general, 23,08, 1917: Llamados a sembrar esperanza, Ciudad Nueva, Madrid 1917, pp. 154-155.

[2] Ibid., pp. 153-154.

[3] C. Lubich, Palabra de Vida de abril de 1989: Ead., Palabras de Vida/1 (1943-1990). Ciudad Nueva. Madrid 2020, p. 454.

jueves, 1 de enero de 2026

PALABRA DE VIDA DE ENERO DE 2026

 

«Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados» (Ef 4, 4)

En la Semana de oración por la unidad de los cristianos[1] estamos invitados a concentrar nuestra atención en un tema en particular, el que se refiere en la Carta de Pablo a los Efesios. En las llamadas cartas de la prisión, Pablo se dirige a sus destinatarios exhortándolos a dar un testimonio creíble de su fe a través de la unidad, basada en una única fe, un solo espíritu y una sola esperanza, solo a través de la cual se da testimonio de Cristo como cuerpo.

Pablo nos llama a la esperanza. ¿Qué es la esperanza y por qué se nos invita a vivirla? Es un brote, un regalo y una tarea que tenemos el deber de custodiar, cultivar y hacer fructificar para bien de todos. «la esperanza cristiana nos encomienda situamos en la delgada línea del cordal, esa frontera donde nuestra vocación nos exige elegir cada día y en cada momento ser fieles a la fidelidad de Dios por nosotros»[2].

Para los cristianos, nuestra vocación, nuestra llamada no es un asunto solo entre el individuo y Dios, sino que es convocación, es decir, somos llamados juntos, es la llamada a la unidad entre quienes se comprometen a vivir el Evangelio. En las intervenciones y escritos de Chiara Lubich encontramos a menudo referencias explícitas a la unidad como aspecto propio de su espiritualidad: esta es fruto de la presencia de Jesús entre nosotros. Y esta presencia es fuente de una profunda felicidad.

«Si la unidad es tan importante para el cristiano, entonces nada se opone tanto a su vocación como el faltar a ella. Y pecamos contra la unidad todas las veces que cedemos a la tentación -que reaparece continuamente- del Individualismo, el cual nos Impulsa a hacer las cosas por nuestra cuenta, a dejarnos guiar por nuestro juicio, nuestro interés o prestigio personal, ignorando o incluso despreciando a los demás, sus exigencias y sus derechos»[3].

 

«Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados»

En Guatemala hay un diálogo muy activo entre los miembros de distintas Iglesias cristianas. Nos escribe Ramiro: «Preparamos la Semana de oración por la unidad de los cristianos junto con un grupo de personas de distintas Iglesias. En el programa se incluyó un festival artístico preparado con los jóvenes y varios actos en las distintas iglesias. La Conferencia Episcopal católica nos pidió que continuásemos con la experiencia preparando también un rato de intercambio con un grupo de obispos católicos y personas de distintas Iglesias que habían confluido desde toda América para un encuentro dedicado al 1700 aniversario del Concilio de Nicea. Más allá de estas actividades, experimentamos muy fuerte la unidad entre todos nosotros y los frutos que esta lleva consigo: fraternidad, alegría y paz».

Patrizia Mazzola y el equipo de la Palabra de vida

 

 

 

Palabra de Vida se traduce a más de 90 lenguas e idiomas y se difunde por correo, prensa, radio, televisión e internet. En la página web del Movimiento de los Focolares se encuentra publicada junto con testimonios que son fruto de ponerla en práctica. También promueve con sus contenidos el diálogo sobre la base de la fraternidad. Se puede acceder a través de este enlace https://www.focolares.es/



[1] Esta se celebra en el hemisferio norte del 18 al 25 de enero y en el hemisferio sur en la semana de Pentecostés los textos de la oración de este año han sido preparados por un grupo ecuménico coordinado por la Iglesia Apostólica Armenia.

[2] Madeleine Delbret, considerada por muchos una de las personalidades espirituales más significativas del siglo XX.

[3] C. Lubich, Palabra de Vida de julio de 1985: Ead. Palabras de Vida/1 (1943-1990), Madrid 2020, p. 343.