«Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la
esperanza a que habéis sido llamados» (Ef 4, 4)
En la Semana de
oración por la unidad de los cristianos[1]
estamos invitados a concentrar nuestra atención en un tema en particular,
el que se refiere en la Carta de Pablo a los Efesios. En las llamadas cartas de
la prisión, Pablo se dirige a sus destinatarios exhortándolos a dar un
testimonio creíble de su fe a través de la unidad, basada en una única fe, un
solo espíritu y una sola esperanza, solo a través de la cual se da testimonio
de Cristo como cuerpo.
Pablo nos llama a la
esperanza. ¿Qué es la esperanza y por qué se nos invita a vivirla? Es un brote,
un regalo y una tarea que tenemos el deber de custodiar, cultivar y hacer
fructificar para bien de todos. «la esperanza cristiana nos encomienda situamos
en la delgada línea del cordal, esa frontera donde nuestra vocación nos exige
elegir cada día y en cada momento ser fieles a la fidelidad de Dios por
nosotros»[2].
Para los cristianos,
nuestra vocación, nuestra llamada no es un asunto solo entre el individuo y Dios,
sino que es convocación, es decir, somos llamados juntos, es la llamada
a la unidad entre quienes se comprometen a vivir el Evangelio. En las
intervenciones y escritos de Chiara Lubich encontramos a menudo referencias explícitas
a la unidad como aspecto propio de su espiritualidad: esta es fruto de la
presencia de Jesús entre nosotros. Y esta presencia es fuente de una profunda felicidad.
«Si la unidad es tan
importante para el cristiano, entonces nada se opone tanto a su vocación como
el faltar a ella. Y pecamos contra la unidad todas las veces que cedemos a la
tentación -que reaparece continuamente- del Individualismo, el cual nos Impulsa
a hacer las cosas por nuestra cuenta, a dejarnos guiar por nuestro juicio,
nuestro interés o prestigio personal, ignorando o incluso despreciando a los
demás, sus exigencias y sus derechos»[3].
«Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la
esperanza a que habéis sido llamados»
En Guatemala hay un
diálogo muy activo entre los miembros de distintas Iglesias cristianas. Nos
escribe Ramiro: «Preparamos la Semana de oración por la unidad de los
cristianos junto con un grupo de personas de distintas Iglesias. En el
programa se incluyó un festival artístico preparado con los jóvenes y varios
actos en las distintas iglesias. La Conferencia Episcopal católica nos pidió
que continuásemos con la experiencia preparando también un rato de intercambio
con un grupo de obispos católicos y personas de distintas Iglesias que
habían confluido desde toda América para un encuentro dedicado al 1700
aniversario del Concilio de Nicea. Más allá de estas actividades,
experimentamos muy fuerte la unidad entre todos nosotros y los frutos que esta
lleva consigo: fraternidad, alegría y paz».
Patrizia
Mazzola y el equipo de la Palabra de vida
Palabra de Vida se traduce a más de 90
lenguas e idiomas y se difunde por correo, prensa, radio, televisión e
internet. En la página web del Movimiento de los Focolares se encuentra publicada junto con
testimonios que son fruto de ponerla en práctica. También promueve con
sus contenidos el diálogo sobre la base de la fraternidad. Se puede acceder a
través de este enlace https://www.focolares.es/
[1] Esta
se celebra en el hemisferio norte del 18 al 25 de enero y en el hemisferio sur
en la semana de Pentecostés los textos de la oración de este año han sido
preparados por un grupo ecuménico coordinado por la Iglesia Apostólica Armenia.
[2] Madeleine Delbret,
considerada por muchos una de las personalidades espirituales más
significativas del siglo XX.
[3] C. Lubich, Palabra de Vida de julio de
1985: Ead. Palabras de Vida/1
(1943-1990), Madrid 2020, p. 343.
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