viernes, 6 de septiembre de 2019

LOS DOCE CONSEJOS QUE EL PAPA FRANCISCO DA A LOS JÓVENES.


El Papa Francisco abrió el corazón ante miles de jóvenes a su llegada a Mozambique, a quienes les dio 12 consejos para aplicarlos en su vida.

Mercedes de la Torre
FUENTE:   ACI PRENSA 
El Papa Francisco con jóvenes de Mozambique. Foto: Captura Vatican YouTube

Así lo hizo el Santo Padre durante su cuarto viaje apostólico en África en el encuentro interreligioso con miles de jóvenes en Maputo, la capital de Mozambique, tras haber celebrado la Misa en privado en la Nunciatura Apostólica de Maputo y haberse reunido allí mismo con algunos jóvenes de Mozambique.
Después, el Papa realizó la tradicional visita de cortesía al Presidente de la República de Mozambique y luego dirigió su primer discurso a las autoridades y al cuerpo diplomático del país.
Posteriormente, el Pontífice llegó al Pavillon Maxaquen junto al Arzobispo de Maputo, un estadio con capacidad máxima de 15.000 personas, en donde fue recibido con entusiasmo por miles de jóvenes que cantaron y bailaron con alegría.
Allí, el Papa Francisco pronunció un discurso en portugués “con el corazón abierto” en el cual fue interrumpido en varias ocasiones con aplausos y ovaciones mientras que también él añadía frases en español.
Durante el encuentro, el Santo Padre ofreció estas enseñanzas a los jóvenes, que él mismo describió como: “pequeños elementos que pueden darles el apoyo necesario para no achicarse en los momentos de dificultad, sino para abrir una brecha de esperanza; brecha que les ayudará a poner en juego su creatividad y a encontrar nuevos caminos y espacios para responder a los problemas con el gusto de la solidaridad”.
¡Ustedes son importantes! Tienen que saberlo, tienen que creérselo. ¡Ustedes son importantes! Pero, ¡con humildad!
La alegría es el mejor antídoto que desmiente a todos aquellos que quieren dividir, fragmentar o enfrentar. ¡
Si quieres llegar rápido camina solo, si quieres llegar lejos, ve acompañado.
Sueñen con otros, nunca contra otros; sueñen como han soñado y preparado este encuentro: todos unidos y sin barreras.
La resignación es enemiga de los sueños y del compromiso, también lo es la ansiedad.
No dejen que les roben la alegría. No dejen de cantar y expresarse de acuerdo a todo lo bueno que aprendieron de sus tradiciones.
¡No es bueno darse por vencido! No caigamos en el error de detenernos porque hay cosas que no nos salieron bien la primera vez.
Seamos capaces de crear la amistad social. No olviden que la enemistad social destruye: ¡El mundo se destruye por la enemistad! Y la enemistad más grande es la guerra.
Los sueños más bellos se conquistan con esperanza, paciencia y determinación, renunciando a las prisas.
La paz es un proceso que también ustedes están llamados a recorrer, tendiendo siempre sus manos especialmente a aquellos que están pasando en un momento de dificultad.
Busquen crecer en la amistad también con los que piensan distinto, para que la solidaridad crezca entre ustedes y se transforme en la mejor arma para transformar la historia.
Proteger nuestra casa común, una casa que es de todos y para todos. Este es un lindo sueño para cultivar juntos, como familia, una linda lucha que los puede ayudar a mantenerse unidos.
Por último, el Papa Francisco quiso realizar una última reflexión: “Dios los ama, y en esa afirmación estamos de acuerdo todas las tradiciones religiosas -y añadió- para Él realmente eres valioso, tú no eres insignificante, le importas, porque eres obra de sus manos. Porque te ama. Por eso te presta atención y te recuerda con cariño’. No quiere llevar la cuenta de tus errores y, en todo caso, te ayudará a aprender algo también de tus caídas. Porque te ama. Intenta quedarte un momento en silencio dejándote amar por Él. Intenta acallar todas las voces y gritos interiores y quédate un instante en sus brazos de amor”.
Por ello, el Santo Padre invitó a guardar unos minutos de silencio para reflexionar en el Amor de Dios que “es sencillo, casi silencioso, discreto: no avasalla, no se impone, no es un amor estridente u ostentoso; es un amor de libertad y para la libertad, amor que cura y que levanta”.

jueves, 5 de septiembre de 2019

PALABRA DE VIDA DE SEPTIEMBRE DE 2019, PARA LOS MÁS PEQUEÑOS.


“Ayudemos a los demás”
La Palabra de Vida de Septiembre “Confortaos mutuamente y edificaos los unos a los otros” que la podéis encontrar en este enlace, también es una propuesta para vivir por los más pequeños, en casa con su familia y en la calle con sus amigos, a través de pequeñas experiencias, que si las comparten y las cuentan, confortarán y edificarán también a los que las oyen:
«Confortaos mutuamente y edificaos los unos a los otros»
(1 Ts 5, 11).



Para ir a la página original clicar en este enlace

Para verla en video:   Pdv 2019 09 es

SANTA TERESA DE CALCUTA.


Madre Teresa: “El ángel de los pobres”
Entre otros galardones por su labor humanitaria, en 1979 obtuvo el Nobel de la Paz. Fallecida con fama de santidad en 1997, fue beatificada en 2003 por Juan Pablo II y canonizada por Francisco en 2016, celebrándose su fiesta el 5 de septiembre.

La imagen es de la red

Pocos dudan de que la vida de Teresa es conmovedora y fascinante, aunque determinadas críticas mordaces atenten contra su nombre y quehacer. A través de ella ha irradiado la misericordia de Dios en los deprimidos rincones de Calcuta con una fuerza tal que se siente la tentación de considerarla irrepetible. Y ciertamente cada ser humano lo es ante el Padre. Pero esta mujer, de la que hoy se hace eco este santoral de ZENIT, acogió la gracia con tanto brío que multiplicó con creces los numerosos talentos que recibió, sembrándolos en el tembloroso corazón de esos hermanos y hermanas que jamás conocieron otro consuelo que el que ella les dio. Digan lo que digan sus detractores cuesta dudar de la presencia de Dios y de su infinita bondad cuando se examina el testimonio de Agnes Gonxha Bojaxhiu. El sello de los justos es fácil de reconocer porque tras de sí dejan una huella inextinguible, como la suya.
«Soy un lápiz en manos de Dios», le gustaba decir. Era albanesa. Había nacido en Skopje, hoy Macedonia, el 26 de agosto de 1910. En 1950 adquirió la ciudadanía india. Fue la benjamina de la familia. Influenciada por la honda fe materna, poco antes de cumplir los 12 años, y cuatro después de morir su padre, ya barajó la posibilidad de hacerse misionera. Participaba activamente en la parroquia del Sagrado Corazón. Un día, hallándose ante la imagen de la Virgen de Letnice, sintió que debía consagrarse a Dios. A la espera de tener edad para entrar en una Orden, se afilió a las Hijas de María, donde nació su vocación por los desfavorecidos. A los 18 años ingresó en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María (hermanas de Loreto) sito en una localidad irlandesa. Y queriendo emular a la santa de Lisieux, tomó el nombre de Teresa. Pocos meses más tarde se trasladó a la India. Llegó a Calcuta el 6 de enero de 1929. En 1931 comenzó a ejercer la docencia en la escuela femenina St. Mary, regida por la comunidad. En 1944 fue designada directora de la misma, y como tal ejerció hasta 1948. Cesó al ser autorizada para dedicarse por entero a la atención de los «más pobres de entre los pobres». Poseía todas las cualidades para ello: audacia, abnegación, espíritu de sacrificio, compasión, osadía, temple, misericordia, fortaleza, fidelidad, dotes organizativas, una fe insondable, etc. Y todo lo que hacía estaba impregnado de alegría.
Pero antes, como era una mujer de profunda oración, en ella fue vislumbrando la nueva vía que debía seguir. La denominó «llamada dentro de la llamada». Sucedió el 10 de septiembre de 1946 cuando iba de camino a Darjeeling para realizar el retiro anual y marcó el inicio de una travesía irreversible en la que su anhelo de amar a Cristo y a los demás llenó su vida por completo. En medio de una serie de locuciones y visiones se fue incrementando su sed por hallar «víctimas de amor» para Cristo. En una de ellas sintió que Él le decía: «Ven y sé mi luz. No puedo ir solo». Y fue dirigida por Cristo hacia el colectivo más desfavorecido de la tierra, para lo cual, según Él mismo le indicó, debía fundar una Congregación. Pasó dos años de pruebas y dificultades hasta que en agosto de 1948, obtenido el permiso correspondiente y vestida con su inmaculado sari de algodón, se dispuso a paliar todo el sufrimiento humano que le fuese posible sin ahorrar ningún esfuerzo, ni escatimar sacrificios.
Tras una brevísima estancia con las Hermanas Médicas Misioneras de Patna, especializándose para su misión, y con las Hermanitas de los Pobres, en diciembre de ese mismo año comenzó su labor. Recibía la Eucaristía, y salía rosario en mano a buscar a los enfermos y moribundos, «los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba»; tanto daban hombres, mujeres, niños o ancianos, y lo mismo sucedía con el tipo de enfermedades que padeciesen. Ni repugnancia, ni temor a contagios, ninguna selección, la Madre Teresa no tenía otro horizonte que cubrir con su ternura al sufriente. Atendía, lavaba y curaba con delicadeza y misericordia a todos ellos en las calles donde se encontraban y también en sus casas. Vio la simbiosis entre amor y oración: «Dios nos ha creado para amar y para ser amados, y este es el comienzo de la oración, saber que Él me ama, que yo he sido creado para obras mayores», y que la santidad no es un lujo selectivo sino un deber de todos.
Pronto se fueron uniendo a la labor algunas de sus antiguas alumnas y surgió la congregación de las Misioneras de la Caridad, fundada en octubre de 1950 y aprobada por Pablo VI en 1965. Después nacieron los Hermanos Misioneros de la Caridad, los Misioneros de la Caridad Contemplativos y los Padres Misioneros de la Caridad. Creó también los colaboradores de Madre Teresa, y los colaboradores Enfermos y Sufrientes. Además, inició el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi. Luchó contra el aborto –«el niño es un regalo de Dios para la familia», decía–, y la eutanasia. Abrió centros en distintos puntos del mundo para la atención de leprosos, ciegos, ancianos, enfermos de SIDA, así como orfanatos para niños pobres y abandonados. Consideraba que «las obras de amor son siempre obras de paz».
Espiritualmente vivió una prolongada «noche oscura» hasta el fin de sus días, que acrecentó su sed de amor divino. «El amor, para que sea auténtico, debe costarnos  […]. Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en Él». Por su heroica labor fue galardonada con premios significativos como el Nobel de la Paz que obtuvo en 1979. En 1986 Juan Pablo II la visitó en Calcuta, en la conocida «Casa del moribundo». El 5 de septiembre de 1997, con el gozo de haber dejado nombrada una nueva superiora general, y su fundación extendida por diversos países, murió. El gobierno le dispensó un funeral de Estado, y de forma inmediata fue aclamada con fama de santidad en todo el mundo. Juan Pablo II la beatificó el 19 de octubre de 2003. Fue canonizada el 4 de septiembre de 2016 por el Papa Francisco.
Isabel Orellana Vilches
FUENTE ZENIT: TESTIMONIOS DE LA FE

miércoles, 4 de septiembre de 2019

LOS MÁRTIRES: SON “PALABRAS VIVAS” QUE TODOS PUEDEN LEER.


Jesucristo es la Palabra, en quien el Padre lo ha dicho todo.
Esta necesidad de vivir la Palabra, de hacerla vida y de compartir las experiencias entre nosotros, como pequeños frutos que florecen cuando los compartimos, nace del amor a la Iglesia, amor que nos ha enseñado Chiara Lubich cuando hablaba de su gran pasión: "su pasión por la Iglesia", pasión que nace de su amor por la Palabra, una pasión que era vida, pues la Palabra la hacía vida y no una vida individual, ella continuamente compartía lo efectos que la Palabra producía en ella, durante muchos años, muchísimas personas se han alimentado de ese comentario que ella administraba después de pasarlo por su corazón para que fuera mejor comprendido. Su pasión era el Verbo, la Palabra, Jesucristo.
Hay un pensamiento muy bello de Chiara que recoge esta idea: “La tensión de mi vida es vivir siempre la Palabra, ser la Palabra, la Palabra de Dios. La amo tanto, que desearía llegar al punto en que, si me preguntasen: “Pero tú, ¡quién eres?”, quisiera responder: “Palabra de Dios”. (*)
En otra ocasión decía Chiara: “Viviendo una Palabra y luego otra y otra más, habíamos comprobado que al poner en práctica cualquier Palabra de Dios, los efectos al final eran idénticos; el hecho de que cada Palabra, a pesar de estar expresada en términos humanos y distintos es Palabra de Dios; pero como Dios es Amor, cada Palabra es caridad. … Y cuando una de estas Palabras caía en nuestra alma, nos parecía que se transformaba en fuego, en llamas, que se transformaba en amor”. (*)
Leyendo los comentarios de Chiara, el Evangelio adquiere para nosotros un nuevo colorido y se nos abre en su dimensión más profunda.
Paco H.
 * “SER PALABRA VIVA”, Chiara Lubich
ED. Ciudad Nueva. Madrid 2008

martes, 3 de septiembre de 2019

LA VIDA, CAMINO DE SANTIDAD: EN EL SANTO, QUIEN VIVE, ES CRISTO.


Continuando con la audiencia del Papa Benedicto en la Plaza de San Pedro del 13 de abril de 2011 sobre la santidad, decía que “la santidad se mide por la estatura que Cristo alcanza en nosotros, por el grado como, con la fuerza del Espíritu Santo, modelamos toda nuestra vida según la suya. Es ser semejantes a Jesús, como afirma san Pablo: «Porque a los que había conocido de antemano los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo» (Rm 8, 29). Y san Agustín exclama: «Viva será mi vida llena de ti» (Confesiones, 10, 28)”.

La imagen es de FANO tomada de la red

Y esta llamada a la santidad, es una llamada universal, no exclusiva de los que pertenecemos a la Iglesia, la llamada a la santidad es para todo hombre, nadie está excluido de ella, y no depende de si estas casado o consagrado a Dios; ni de la profesión, Cristo dio la vida por todos los hombres, en la cruz murió por ti y por mí, por todos. En El se da la nueva creación, el hace nuevas todas las cosas. Y quién sigue a Cristo, pobre y humilde y carga con su cruz, una cruz que llevamos todos, ese merece tener parte de su gloria, es uno de los bienaventurados a los que se refiere Jesús en sus Bienaventuranzas.

Paco H.

domingo, 1 de septiembre de 2019

LA VIDA, CAMINO DE SANTIDAD: EL CAMINO ES EL AMOR.


Aprovechar cada ocasión para servir al prójimo.

[...] Amar significa servir. Jesús nos ha dado ejemplo de ello. Con su muerte en la cruz ha servido a toda la humanidad, a la de ahora, a la de antes y a la que vendrá. Pero, además, nos ha dado ejemplo lavándole los pies a los discípulos. Porque, tenemos que pensar, que El era Dios y nos ha lavado los pies a nosotros, que somos hombres; por consiguiente, también nosotros podemos lavar los pies a nuestros hermanos. ¡No podemos! ¡Debemos! Esto es cristianismo: servir, servir a todos. Tenemos que considerar a todos los demás como dueños nuestros. Si nosotros somos siervos, los demás son los patrones. Servir, servir, poniéndonos por debajo. Por debajo, por debajo de los demás, tratando de alcanzar el primado evangélico sí, pero poniéndonos al servicio de todos. [...]

FUENTE: Chiara Lubich - Payerne (Svizzera), 26 settembre 1982 -L'unità.

PALABRA DE VIDA DE SEPTIEMBRE DE 2019.


«Confortaos mutuamente y edificaos los unos a los otros»
(1 Ts 5, 11).
El apóstol Pablo escribe a la comunidad cristiana fundada por él en Tesalónica. Ha tenido que huir de allí a causa de graves dificultades y persecuciones. Sin embargo, a través de sus cartas sigue acompañándolos e incluso los alaba por su constancia y perseverancia en la fe.
Pablo conoce los interrogantes profundos de esta comunidad: ¿qué les espera después de morir? ¿Cómo prepararnos adecuadamente para la venida definitiva del Señor?
No responde indicando preceptos, sino profesando de nuevo su fe: Jesús ha dado la vida por amor a toda la humanidad y ha resucitado, y de ese modo abre a todos el camino hacia la Vida.
Como preparación para su vuelta, el Apóstol aconseja vivir en la vida diaria según el Evangelio, seguir trabajando honestamente y construyendo una comunidad fraterna:
«Confortaos mutuamente y edificaos los unos a los otros».
Él mismo lo ha experimentado: el Evangelio hace germinar la semilla de bondad que Dios ha depositado en el corazón humano.
Es una semilla de esperanza que crece en el encuentro personal y diario con el amor de Dios y florece en el amor recíproco; estimula a combatir las malas semillas del individualismo y de la indiferencia, a llevar los unos los pesos de los otros y a alentarnos mutuamente.
Es una Palabra que revoluciona nuestras relaciones personales y sociales; un consejo muy valioso que nos ayuda a redescubrir la verdad fundamental de la fraternidad, raíz de tantas culturas. Así la expresa el principio de la filosofía bantú del Ubuntu: «Yo soy porque nosotros somos».
El gran líder metodista Nelson Mandela afirmaba: «Ubuntu no significa no pensar en uno mismo, sino más bien preguntarse: ¿quiero ayudar a la comunidad que tengo alrededor?».


La imagen es de FANO tomada de la red

«Confortaos mutuamente y edificaos los unos a los otros».
¿Cómo vivir esta Palabra?
«Procurando crecer también nosotros en el amor recíproco en nuestras familias, nuestro entorno de trabajo, nuestras comunidades o asociaciones eclesiales, parroquias, etc. Esta Palabra nos pide una caridad sobreabundante, que sepa superar las medidas mediocres y las barreras procedentes de nuestro sutil egoísmo. Bastará con pensar en ciertos aspectos de la caridad (tolerancia, comprensión, acogida recíproca, paciencia, disponibilidad de servicio, misericordia ante las faltas reales o presuntas de nuestro prójimo, comunión de bienes materiales, etc.) para descubrir muchas ocasiones de vivirla.
Además, si en nuestra comunidad se da este clima de amor mutuo, su calor irradiará inevitablemente a todos. Incluso quienes aún no conocen la vida cristiana se percatarán de su atractivo y, muy fácilmente, casi sin darse cuenta, se verán envueltos en ella, hasta sentirse parte de una misma familia».
«Confortaos mutuamente y edificaos los unos a los otros».
Con este espíritu nació en Palermo (Italia) un grupo de asistencia médica multidisciplinar, psicología y enfermería al servicio de los pobres de la ciudad. Dicen sus protagonistas: «Somos un grupo de médicos y personal sanitario de distintas Iglesias cristianas. Las palabras del Evangelio nos alientan a reconocer en cada persona a un hermano o una hermana, en particular a quienes no pueden acceder a un tratamiento. Entre nuestros asistidos hay personas afectadas por enfermedades muy graves, o también adictos al juego y a Internet. Aunque llevamos poco tiempo, este grupo está ya operativo para la población migrante, en particular una comunidad ghanesa adventista de la ciudad. Un grupo numeroso y alegre con el que sentimos la alegría de ayudarnos como hermanos e hijos de un único Padre»
LETIZIA MAGRI


La Palabra de Vida adaptada a los más pequeños la podéis encontrar en ese enlace: