FUENTE: www.vaticannews.va -
Papa Francisco -31.12.2019 Homilía en Santa Marta
viernes, 13 de septiembre de 2024
PAPA FRANCISCO Y LA TERNURA DE DIOS
lunes, 2 de septiembre de 2024
PALABRA DE VIDA DE SEPTIEMBRE DE 2024.
«Poned
por obra la Palabra y no os contentéis solo con oírla, engañándoos a vosotros
mismos» (Sant 1, 22)
La
escucha y la práctica es un tema fundamental sobre el que insiste el autor de
este versículo. Continúa: «En cambio, el que considera atentamente la Ley
perfecta de la libertad y se mantiene firme, no como oyente olvidadizo sino
como cumplidor de ella, ese, practicándola, será feliz» (Sant 1, 25). Este
empeño por conocer sus palabras y vivirlas es lo que nos hace libres y nos da
alegría.
Esta
cita bíblica indica el motivo para la práctica de la Palabra de vida, difundido
en todo el mundo. Una vez a la semana, y luego una vez al mes, Chiara Lubich
elegía una frase de la Escritura y la comentaba. Nos reuníamos, compartíamos
los frutos contando las experiencias de vida, y se iba creando una comunidad
unida que mostraba en germen las consecuencias sociales que obraba.
«No
obstante su sencillez, la iniciativa de la fundadora del Movimiento de los Focolares
contribuyó notablemente a redescubrir la Palabra de Dios en el mundo cristiano
del siglo XX»[1] , transmitiendo
un método para vivir el Evangelio y poner en común sus efectos.
«Poner por obra la Palabra
y no os contentéis solo con oírla, engañándoos a vosotros mismos»
Santiago
retoma lo que Jesús había anunciado para que vivamos y experimentemos el reino
de los cielos entre nosotros: declara bienaventurado a quien escucha su Palabra
y la observa (cf. Lc 11, 28); reconoce como su madre y sus hermanos a quienes
la escuchan y la ponen en práctica (cf. Lc 8, 21); la compara a la semilla que,
si cae en un terreno bueno, es decir, en quienes la escuchan con corazón
íntegro y bueno y la guardan, estos producen frutos con su perseverancia (Lc 8,
15).
«En
cada Palabra suya Jesús expresa todo su amor por nosotros - escribe Chiara
Lubich-. Encarnémosla, la hagámosla nuestra, experimentemos su gran potencia…
en nosotros y alrededor de nosotros. Enamorémonos del Evangelio hasta dejarnos
transformar en él y derramarlo sobre los demás. […] Seremos libres de nosotros
mismos, de nuestros límites, de nuestras esclavitudes; y además veremos
estallar la revolución de amor que Jesús, libre para vivir en nosotros,
provocará en el tejido social en el que estamos inmersos».[2]
«Poned por obra la Palabra
y no os contentéis solo con oírla, engañándoos a vosotros mismos»
¿Cómo
vivir la palabra? Miremos a nuestro alrededor y pongámonos al servicio de
quienes lo necesitan, con pequeños o grandes gestos de cuidado mutuo, transformando
las estructuras injustas de la sociedad, oponiéndonos a la violencia, con gesto
de paz y de reconciliación; con más sensibilidad y acciones a favor de nuestro
planeta. El amor se manifiesta en las acciones sociales y políticas que
procuran construir un mundo mejor. Del compromiso de una pequeña comunidad de
los Focolares con las personas más frágiles, nace en Perú un centro para ancianos
en Lámud, una ciudad de la Amazonía peruana.
«El
Centro se inauguró en la pandemia; alberga a 50 personas ancianas y solas. La
casa, los adornos, la vajilla y los alimentos los regalos de la comunidad
vecina. Hubo dificultades y trabas, pero en marzo de 2022 el Centro celebró su
primer aniversario abriéndose a la ciudad con una fiesta con las autoridades
políticas. A la celebración se añadieron nuevos voluntarios, adultos y niños,
que quieren cuidar de los mayores solo y ampliar así su familia»[3].
Patricia Mazzola y el
equipo de la Palabra de vida
[1] C. LUBICH, Palabras de
vida/1 (1943-1990) (ed. F. Ciardi), Ciudad Nueva, Madrid 2020, p. 5,
Introducción.
[2] EAD., «Palabra de vida», septiembre de 2006:
Ciudad Nueva n. 434 (8-9/2006), p. 23.
[3] Bilancio di Comunione
2022. Movimento dei Focolari, en https://www.focolare.org/wp-content/uploads/2024/01/BdC-2022-2.pdf, p. 67.
jueves, 1 de agosto de 2024
PALABRA DE VIDA DE AGOSTO DE 2024.
«Señor,
¡qué bueno es que estemos aquí!» (Mt 17, 4).
Jesús
va hacia Jerusalén con sus discípulos. Al anunciarles que allí tendrá que sufrir,
morir y resucitar, Pedro se rebela, erigiéndose en portavoz del desaliento y la
incomprensión general. Entonces el Maestro lo lleva consigo, junto con Santiago
y Juan, sube a «un monte alto», y allí se aparece a los tres con una luz nueva y
extraordinaria: su rostro «se puso brillante como el sol» y con él conversan
Moisés y el profeta Elías. El Padre mismo hace oír su voz desde una nube
luminosa y los invita a escuchar a Jesús, su Hijo amado. Ante esta sorprendente
experiencia, Pedro no quisiera irse de allí, y exclama:
«Señor, ¡qué
bueno es que estemos aquí!»
Jesús
ha invitado a sus amigos más íntimos a vivir una experiencia inolvidable, a fin
de que la guarden siempre dentro de ellos.
Tal
vez también nosotros hayamos experimentado con estupor y emoción la presencia y
la acción de Dios en nuestra vida en momentos de alegría, paz y luz que
desearíamos que no tuviesen fin. Son momentos que en muchos casos vivimos con
otros o gracias a otros, pues el amor recíproco atrae la presencia de Dios, ya
que, como prometió Jesús, «donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí
estoy yo en medio de ellos» (Mt 18, 20). A veces, en estos momentos de
intimidad, Él nos hace vernos a nosotros mismos y leer los acontecimientos a
través de su mirada.
Estas
experiencias se nos dan para tener la fuerza de afrontar las dificultades,
pruebas y penalidades que encontramos por el camino, teniendo en el corazón la
certeza de que Dios nos mira, que nos ha llamado a formar parte de la historia
de la salvación.
De
hecho, una vez que han descendido del monte, los discípulos irán juntos a
Jerusalén, donde los espera una muchedumbre llena de esperanza pero también
peligros, enfrentamientos, rechazo y sufrimientos. Allí «serán dispersados y
enviados a los confines de la tierra para ser testigos de nuestra morada
definitiva, el Reino» de Dios[1].
Podrán
comenzar a construir ya en esta tierra la casa de Dios entre los hombres,
porque en el monte han estado con Jesús «en casa».
«Señor, ¡qué bueno
es que estemos aquí!»
«Levantaos,
no tengáis miedo» (Mt 17, 7) es la invitación de Jesús al término de esta
extraordinaria experiencia, que también nos dirige a nosotros. Como discípulos
y amigos suyos, podemos afrontar con valentía lo que nos espera.
Así
le sucedió a Chiara Lubich. Tampoco ella habría querido volver a la vida de
todos los días después de un período de vacaciones tan lleno de luz que fue
denominado «el paraíso de 1949» por la percepción de la presencia de Dios en la
pequeña comunidad con la que estaba transcurriendo un tiempo de descanso y por
una extraordinaria contemplación de los misterios de la fe. Volvió, y con un
nuevo empuje, porque entendió que justamente por aquella experiencia de
iluminación debía «descender del monte» y ponerse a trabajar como instrumento
de Jesús en la realización de su Reino, inyectando su amor y su luz
precisamente donde faltaban, y afrontando además penalidades y sufrimientos.
«Señor, ¡qué bueno
es que estemos aquí!»
En
cambio, cuando echemos a faltar la luz, volvamos con el corazón y con la mente
a los momentos en que el Señor nos ha iluminado. Y si no hemos experimentado su
cercanía, busquémosla. Será necesario hacer el esfuerzo de «subir al monte»
para ir a su encuentro en los prójimos, adorarlo en nuestras iglesias y también
para contemplarlo en la belleza de la naturaleza.
Porque,
para nosotros, Él siempre está: basta con que caminemos con Él y que, haciendo
silencio, nos pongamos humildemente a la escucha, como Pedro, Juan y Santiago (ct.
Mt 17, 6).
SILVANO MAUNI y el equipo de la
Palabra de Vida
[1] T.
RADCLlFFE, OP, Segunda meditación a los participantes en la Asamblea General
del Sínodo de los Obispos, Sacrofano 1-10-2023
jueves, 25 de julio de 2024
NUESTROS MARTIRES: GOZAN DE LA TERNURA DE DIOS.
“A gusto de Dios”
Hace
ya tiempo me encontré con unos buenos amigos ya mayores en un funeral y cuando
ya estábamos saludándonos después de la misa, le pregunté a ella como estaba.
Era algo más que una pregunta formal, pues estaba pasando unos momentos
complicados de salud, más por la edad que por enfermedad.
Con
esa sonrisa que la caracterizaba, de esto hace ya más de seis o siete años, y
con esa sencillez que hacía aún más personal
su respuesta me dijo: “a gusto de
Dios”. Yo me quedé mirándola sorprendido por la respuesta (me esperaba la retahíla
de dolencias propias de la edad).
Sí,
me dijo, es lo que le contestó un anciano fraile carmelita a un joven novicio
cuando le preguntó que como estaba: -hermano, “a gusto de Dios”-.
Hasta
ese momento siempre me había dicho “que sea lo que Dios quiera”, como una
manera de aceptar la cosas que cada día me presentaba, aunque después de
comparar esa expresión con la de “estar a gusto de Dios”, me parecía que mi
antigua expresión “que sea lo que Dios quiera”, llevaba implícita una
aceptación por mi parte, pero una aceptación resignada: ¡cómo no hay más
remedio! Y no te digo nada del ¡ojalá Dios lo quiera!.
“A gusto de Dios” me parecía tan
novedoso, tan liberador: hacer mía su voluntad, me hacía sentirme bien, muy
bien.
No
sé explicarlo mejor, solo que me hacía sentirme bien. Y era algo real, tangible….
Inexplicable, pero repito: real…
“Estar a gusto de Dios”, el alma está en
calma, sin agitación, tranquila, en paz… está a gusto con Dios… al alma está a
gusto consigo misma, en paz… Siento que con Dios no se pierde el tiempo, todo
es ganancia…
“Estar a gusto de Dios”, el alma se
siente importante, es importante para Dios, siento que le importo de verdad, me
tiene en cuenta, para El soy una prioridad.
No me resulta difícil imaginar al tío Ángel, a
él o a cualquier de sus compañeros, responder a ¿cómo estás? responder con total
confianza “a gusto de Dios” porque
realmente sus almas eran ya propiedad de Dios.
Paco H.
domingo, 14 de julio de 2024
DESCUBRIR LA TERNURA DE DIOS.
Experimentar la ternura
significa "sentirse amado y acogido precisamente en nuestra pobreza y
miseria". Significa "ser transformados por el amor de Dios". La
ternura es algo más grande que la lógica del mundo. Es una forma inesperada de
hacer justicia. Por eso no debemos olvidar nunca que Dios no teme nuestros
pecados: pongamos este bien en nuestra cabeza. Dios no teme nuestros pecados,
es más grande que nuestros pecados: es padre, es amor, es tierno.
Papa
Francisco - Audiencia general - 19.01.2022
lunes, 8 de julio de 2024
ALABANZA AL FINALIZAR EL DÍA.
Amén.
(Liturgia de las Horas, himno de completas)
sábado, 6 de julio de 2024
EL EVANGELIO: INVITA LA IGLESIA A TENER LAS PUERTAS SIEMPRE ABIERTAS.
La imagen es de FANO, tomada de la red
“La Iglesia «en
salida» es una Iglesia con las puertas
abiertas. Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas no
implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido. Muchas veces es más bien
detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o renunciar a las urgencias para
acompañar al que se quedó al costado del camino. A veces es como el padre del
hijo pródigo, que se queda con las puertas abiertas para que, cuando regrese,
pueda entrar sin dificultad”.
Exhortación Apostólica “La alegría del Evangelio” (nº 46)
Papa Francisco.






