martes, 31 de marzo de 2020

LA VIDA CAMINO DE SANTIDAD: ESCUCHAR AL HERMANO.


“Escuchar al prójimo sin prisa”.
La escucha se hace disponibilidad hacia los otros.

La imagen de WALTER KOSTNER
GB y WW nos enseñan interesarnos por los demás


En el libro de Bessero Belti, "El silencio voz del alma", existen dos pasos significativos que subrayan la disposición interior de quien escucha: "Es necesario, por ejemplo, antes de nada, hacer callar la prisa que nos empuja a no interesarnos del prójimo con el pretexto de lo mucho que tenemos que hacer. Si recurrimos a este pretexto, es señal que en nosotros falta la condición fundamental de la escucha, que es siempre estar disponible hacia los demas, siempre deseosos de acogerlos y hacerles bien. No es cuestión de tiempo: se trata de disposición interior." 
Pero hay un segundo obstáculo, aún más insidioso: "Hay una prisa aún más escondida, que nos impide escuchar: y es la prisa con que nosotros, enseguida, inmediatamente, catalogamos a la persona que nos habla. Al punto que creemos de saber ya dónde terminará su discurso. Y así ocurre que, en lugar de escuchar, incluso callando de voz, nosotros hablamos con nosotros mismos de aquella persona, y hablamos independientemente de ella, como nos parece y gusta; y así no la encontramos, no lo aceptamos, no nos identificamos en ella." 
FUENTE: “Unità e carismi - L'attenzione all0altro”- Gennaro Cicchese.  Ed. CITTA NUOVA

domingo, 29 de marzo de 2020

EL PAPA EN LA HOMILIA DE HOY EN SANTA MARTA “QUE SEA EL DOMINGO DE LAS LAGRIMAS”.



Homilía del Santo Padre
Jesús tenía amigos. Amaba a todos, pero tenía amigos con los cuales tenía una relación especial, como se hace con los amigos, de más amor, de más confianza… Y muchas, muchas veces se quedaba en casa de estos hermanos: Lázaro, Marta, María… Y Jesús sintió dolor por la enfermedad y la muerte de su amigo. Llegó a la tumba y, se conmovió profundamente y muy turbado, preguntó: “¿Dónde lo habéis puesto?” (Jn 11,34). Y Jesús estalló en lágrimas. Jesús, Dios, pero hombre, lloró. En otra ocasión en el Evangelio se dice que Jesús lloró: cuando lloró por Jerusalén (Lc 19,41-42). ¡Y con cuanta ternura llora Jesús! Llora desde el corazón, llora con amor, llora con los suyos que lloran. El llanto de Jesús. Tal vez, lloró otras veces en la vida —no lo sabemos— ciertamente en el Huerto de los Olivos. Pero Jesús llora por amor, siempre.
Se conmueve profundamente y muy turbado lloró. Cuántas veces hemos escuchado en el Evangelio esta emoción de Jesús, con esa frase que se repite: “Viendo, tuvo compasión” (cf. Mt 9,36; Mt 14,14). Jesús no puede mirar a la gente y no sentir compasión. Sus ojos miran con el corazón; Jesús ve con sus ojos, pero ve con su corazón y es capaz de llorar.
Hoy, ante un mundo que sufre tanto, ante tanta gente que sufre las consecuencias de esta pandemia, me pregunto: ¿soy capaz de llorar, como seguramente lo habría hecho Jesús y lo hace ahora? ¿Mi corazón se parece al de Jesús? Y si es demasiado duro, si bien soy capaz de hablar, de hacer el bien, de ayudar, pero mi corazón no entra, no soy capaz de llorar, debo pedir esta gracia al Señor: Señor, que yo llore contigo, que llore con tu pueblo que en este momento sufre. Muchos lloran hoy. Y nosotros, desde este altar, desde este sacrificio de Jesús, de Jesús que no se avergonzó de llorar, pedimos la gracia de llorar. Que hoy sea para todos nosotros como el domingo del llanto.
FUENTE: ZENIT

EL PAPA OFRECE LA MISA DE ESTE QUINTO DOMINGO DE CUARESMA POR LA GENTE QUE LLORA POR LA CRISIS DEL CORONAVIRUS.


El Santo Padre ha ofrecido la misa celebrada de forma privada en la capilla de Santa Marta por la gente que a causa de la pandemia del coronavirus llora. El Papa Francisco aseguró que Jesús también habría llorado con todos los que están sufriendo.


Pienso en tanta gente que llora: gente aislada, gente en cuarentena, los ancianos solos, gente hospitalizada y las personas en terapia, los padres que ven que, como no reciben la paga, no darán de comer a los hijos. Tanta gente que llora. También nosotros, en nuestro corazón, los acompañamos. Y no nos hará mal llorar un poco con el llanto del Señor por todo su pueblo”.
Nos invitaba “ante un mundo que sufre tanto, ante tanta gente que sufre las consecuencias de esta pandemia”, a preguntarnos: ¿soy capaz de llorar como, seguramente, lo habría hecho Jesús y lo hace el mismo Jesús?”.

EL PAPA PIDE UN ALTO EL FUEGO EN TODO EL MUNDO POR EL CORONAVIRUS.


FUENTE: ACIPRENSA


El Papa Francisco pidió este domingo 29 de marzo, Quinto Domingo de Cuaresma, un “alto el fuego total” en todos los conflictos del mundo debido a la emergencia sanitaria por el coronavirus COVID 19.
El Santo Padre hizo este llamado como respuesta a la petición del Secretario General de la ONU que reclamó un “alto el fuego global e inmediato en todos los ángulos del mundo”.
“Me asocio a cuantos han acogido este llamado e invito a todos a seguirlo deteniendo toda forma de hostilidad bélica, favoreciendo la creación de corredores de ayuda humanitaria, la apertura a la diplomacia, la atención a quien se encuentra en situaciones de gran vulnerabilidad”, dijo el Pontífice.
También deseó que “el compromiso conjunto contra la pandemia pueda llevar a todos a reconocer nuestra necesidad de reforzar los lazos fraternos como miembros de la única familia humana”.
En particular, “que despierte en los líderes de las naciones y en las demás partes en causa un renovado compromiso a la superación de las rivalidades. ¡Los conflictos no se resuelven por medio de la guerra! Es necesario superar los antagonismos y los contrastes mediante el diálogo y una búsqueda constructiva de la paz”.
Asimismo, el Papa aseguró que “en este momento, mi pensamiento va de modo especial a todas las personas que padecen la vulnerabilidad de verse obligados a vivir en grupo: residencias, cuarteles...”.
De modo especial, “quisiera mencionar a las personas en las cárceles. He leído una nota oficial de la Comisión de derechos humanos que habla del problema de las cárceles masificadas, que podría convertirse en una tragedia. Pido a las autoridades a ser sensibles a este grave problema y a adoptar las medidas necesarias para evitar tragedias futuras”.

viernes, 27 de marzo de 2020

HOMILIA DEL SANTO PADRE EN LA MISA DE HOY VIERNES 27 DE MARZO DE 2020 EN LA CAPILLA DE CASA SANTA MARTA.


LECTURAS DEL DIA:
Lectura del libro de la Sabiduría (2,1a.12-22)
Sal 33,17-18.19-20,21.23
Lectura del santo evangelio según san Juan (7,1-2.10.25-30)
Según transcripción de CATHOLIC NET.


La primera lectura es casi una crónica (anticipada) de lo que le pasará a Jesús. Es una crónica adelantada, es una profecía. Parece una descripción histórica de lo que pasó después. ¿Qué dicen los impíos? “Tendamos trampas al justo, porque nos molesta y se opone a nuestra manera de obrar; nos echa en cara las transgresiones a la Ley y nos reprocha las faltas contra la enseñanza recibida. Es un vivo reproche contra nuestra manera de pensar y su sola presencia nos resulta insoportable, porque lleva una vida distinta de los demás y va por caminos muy diferentes… Porque si el justo es hijo de Dios, Él lo protegerá y lo librará de las manos de sus enemigos”. Pensemos en lo que le decían a Jesús en la cruz: "Si eres el Hijo de Dios, baja; que Él venga a salvarte". Y luego, el plan de acción: “Pongámoslo a prueba con ultrajes y tormentos, para conocer su temple y probar su paciencia. Condenémoslo a una muerte infame, ya que él asegura que Dios lo visitará”. Es una profecía, precisamente, de lo que ha sucedido. Y los judíos trataban de matarlo, dice el Evangelio. Entonces, también trataron de arrestarlo – nos dice el Evangelio – “pero nadie puso las manos sobre Él, porque todavía no había llegado su hora”.
Esta profecía es demasiado detallada; el plan de acción de esta gente malvada es sólo detalles sobre detalles, no escatimemos nada, probémoslo con violencia y tormento, y pongamos a prueba el espíritu de resistencia... sujetémoslo en trampas, atrapémoslo, (para ver) si cae... Esto no es un simple odio, no hay un plan de acción malvado - ciertamente - de un partido contra otro: esto es otra cosa. Esto se llama ensañamiento: cuando el diablo que está detrás, siempre, detrás de todo ensañamiento, trata de destruir y no escatima los medios. Pensemos en el comienzo del Libro de Job, que es profético sobre esto: Dios está satisfecho con el modo de vida de Job, y el diablo le dice: "¡Sí, porque lo tiene todo, no tiene ninguna prueba! ¡Pónganlo a prueba!" Y primero el diablo le quita sus posesiones, luego le quita su salud, y Job nunca, nunca se alejó de Dios. Pero el diablo, lo que hace, es ensañarse. Siempre. Detrás de toda la furia está el diablo, para destruir la obra de Dios. Detrás de una discusión o enemistad, puede ser el diablo, pero desde lejos, con tentaciones normales. Pero cuando hay ensañamiento, no dudamos: está la presencia del diablo. Y el ensañamiento es sutil. Pensemos en cómo el diablo ha sido furioso no sólo contra Jesús, sino también en las persecuciones de los cristianos; cómo ha buscado los medios más sofisticados para llevarlos a la apostasía, para alejarse de Dios. Esto es, como decimos en el lenguaje cotidiano, esto es diabólico: sí; inteligencia diabólica.
Me contaban algunos Obispos de uno de los países que sufrieron la dictadura de un régimen ateo que llegaron, en las persecuciones, a detalles como éste: el lunes después de Pascua las maestras tenían que preguntar a los niños: "¿Qué comisteis ayer?", y los niños decían lo qué habían comido en el almuerzo. Y algunos decían: "Huevos", y los que decían "huevos" eran perseguidos para ver si eran cristianos porque en ese país comían huevos el Domingo de Pascua. Hasta este punto, de ver, de espionaje, donde hay un cristiano para matarlo. Esto es un ensañamiento en la persecución y esto es el diablo.
¿Y qué se hace en el momento del ensañamiento? Sólo se pueden hacer dos cosas: discutir con esta gente no es posible porque tienen sus propias ideas, ideas fijas, ideas que el diablo ha sembrado en sus corazones. Hemos oído cuál es su plan de acción. ¿Qué se puede hacer? Lo que hizo Jesús: callarse. Es sorprendente cuando leemos en el Evangelio que frente a todas estas acusaciones, todas estas cosas, Jesús guardó silencio. Frente al espíritu de furia, sólo silencio, nunca justificación. Nunca. Jesús habló, explicó. Cuando comprendió que no había palabras, silencio. Y en silencio Jesús hizo su Pasión. Es el silencio de los justos frente a la obstinación. Y esto también es válido para – llamémoslo así – la pequeña tenacidad diaria, cuando uno de nosotros escucha que hay una habladuría allí, contra él, y decimos cosas y luego no sale nada... cállate. Silencio. Y soportar y tolerar la obstinación. La habladuría es también un ensañamiento, un ensañamiento social: en la sociedad, en el vecindario, en el lugar de trabajo, pero siempre contra él. Es un ensañamiento no tan fuerte como este, pero es una furia, destruir al otro porque se puede ver que el otro incomoda, molesta.
Pidamos al Señor la gracia de luchar contra el mal espíritu, de discutir cuando tengamos que discutir; pero frente al espíritu de obstinación, tener el coraje de callar y dejar hablar a los demás. Lo mismo ante esta pequeña obstinación diaria que es la habladuría: dejarlos hablar. En silencio, ante Dios.

EL PAPA FRANCISCO EXPLICA COMO LUCHAR EN CONTRA DEL ESPÍRITU DEL DEMONIO.


En la Misa celebrada en la Casa Santa Marta este 27 de marzo, el Papa Francisco advirtió que detrás de toda obstinación se encuentra el diablo, por lo que animó a no discutir ante las habladurías, sino a imitar la actitud que tuvo Jesús en la Cruz: callar.


FUENTE: ACIPRENSA
“En el momento de la obstinación se pueden hacer solamente dos cosas. Discutir con esa gente no es posible, porque tienen ideas fijas, sus ideas que el diablo ha sembrado en el corazón... ¿Qué se puede hacer? Lo que ha hecho Jesús: callar”, explicó el Papa.
En esta línea, el Santo Padre reconoció que impresiona leer en el Evangelio cuando “delante a todas esas acusaciones, Jesús callaba” y añadió que “delante al espíritu de obstinación solamente el silencio. Nunca las justificaciones. Nunca. Jesús ha hablado. ha explicado, cuando ha entendido que no existían palabras, el silencio. Y Jesús ha hecho su pasión. El silencio del justo delante a la obstinación”, recomendó el Pontífice.
“Esto es válido también, llamémosle así, para las `pequeñas obstinaciones’ cotidianas: cuando alguno de nosotros siente que existe una habladuría contra de él y se dicen las cosas y después no surge nada… Estar callado, silencio, y padecer, tolerar, la obstinación de las habladurías. Las habladurías son una obstinación también, una obstinación social, en la sociedad, en el barrio, en el lugar de trabajo… es una obstinación para destruir al otro, porque se ve que el otro molesta”, alertó.
Al comentar las lecturas de la liturgia del día, el Papa Francisco destacó que es una profecía de lo que ocurriría después, “parece una descripción histórica de lo que sucedió después: “si eres el Hijo de Dios baja…” y después las acciones: “sometámosle al ultraje y al tormento para conocer su temple y probar su entereza. Condenémosle a una muerte afrentosa, pues, según él, Dios le visitará”.
El demonio está siempre detrás de cada obstinación
Luego, el Santo Padre destacó que el Evangelio describe cuando los judíos intentaban matar a Jesús, intentaban arrestarlo, “pero ninguno colocaba la mano encima de Él porque todavía no había llegado su hora” y subrayó que “esa profecía es demasiado detallada: el plan de acción de esta gente malvada es dictada detalle por detalle, no ahorran nada, pongamos a la prueba con violencias y tormentos, y probar el espíritu de suportación”.
“Esto no es una simple ‘odiosidad’, no existe un plan de acción -malo ciertamente- de un partido contra el otro, es otra cosa, esto se llama: obstinación. Cuando el demonio, que está siempre detrás a cada obstinación, intenta destruir, y no ahorra medios”, dijo.
En este sentido, el Pontífice recordó el inicio del libro de Job, que es profético: “Dios está satisfecho con el modo de vivir de Job, el diablo dice mételo a la prueba. Primero el diablo le quita los vienes -materiales-, después le quita la salud, y Job nunca se apartó de Dios”.
“Pero es el diablo quien hace la obstinación. Siempre. Detrás de cada obstinación, se encuentra el demonio, para destruir la obra de Dios. Detrás de una discusión o una enemistad, puede ser el demonio, de lejos, con las tentaciones normales, pero cuando hay obstinación, no dudemos, está la presencia del demonio”.
Por ello, el Papa señaló que “la obstinación es sutil, sutil. Pensemos cómo el demonio no se ha obstinado solamente con Jesús, sino también en las persecuciones de los cristianos. Cómo ha buscado los medios más sofisticados para conducirlos a la apostasía, a alejarse de Dios. Esto es, como nosotros decimos en el lenguaje cotidiano: ‘esto es diabólico’. Sí. De inteligencia diabólica”.
De este modo, el Santo Padre relató que recientemente los obispos de un país que ha sufrido la dictadura de un régimen ateo le explicaron que las persecuciones llegaban a detalles como este: “el lunes después de pascua las maestras tenían que preguntar a los niños ¿qué han comido ayer? Y los niños decían qué habían almorzado, y algunos decían huevo, y quienes habían respondido huevo, después eran investigados para ver si eran cristianos, porque en ese país se comían huevos en pascua. Hasta aquel punto, de espionaje, al ver dónde hay un cristiano para matarlo… Esta es obstinación en la persecución y éste es el demonio”.
“Pidamos al Señor la gracia de luchar contra el mal espíritu, de discutir cuando debemos discutir, pero delante al espíritu de la obstinación, tener la valentía de callar, y dejar que los otros hablen. Lo mismo delante a esta pequeña obstinación cotidiana de las habladurías, dejarles hablar, en silencio delante a Dios”, concluyó.

jueves, 26 de marzo de 2020

HOMILIA DEL SANTO PADRE EN LA MISA DEL 26 DE MARZO DE 2020 EN LA CAPILLA DE CASA SANTA MARTA.

Lecturas de hoy 26 de marzo de 2020, jueves de la 4ª semana de Cuaresma
Lectura del libro del Éxodo (32,7-14)
Sal 105,19-20.21-22.23
Lectura del santo evangelio según san Juan (5,31-47)

Según transcripción de CATHOLIC NET.

En la primera lectura está la escena del motín del pueblo. Moisés fue al Monte para recibir la Ley: Dios se lo dio, en piedra, escrita con su dedo. Pero el pueblo se aburrió y se aglomeró alrededor de Aarón y le dijo: "Pero, este Moisés, hace tiempo que no sabemos dónde está, dónde se ha ido, y estamos sin guía. Haznos un dios para ayudarnos a seguir adelante". Y Aarón, que más tarde se convirtió en sacerdote de Dios, pero allí era un sacerdote de la estupidez, de los ídolos, dijo: "Pero sí, denme todo el oro y la plata que tengao", y lo dieron todo e hicieron ese becerro de oro.


En el salmo escuchamos el lamento de Dios: “En Horeb se fabricaron un ternero, adoraron una estatua de metal fundido: así cambiaron su Gloria por la imagen de un toro que come pasto”. Y aquí, en este momento, comienza la lectura: “El Señor dijo a Moisés: ‘Baja enseguida, porque tu pueblo, ése que hiciste salir de Egipto, se ha pervertido. Ellos se han apartado rápidamente del camino que Yo les había señalado, y se han fabricado un ternero de metal fundido. Después se postraron delante de él, le ofrecieron sacrificios y exclamaron: ‘Éste es tu Dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto’”. ¡Una verdadera apostasía! Desde el Dios viviente a la idolatría. No tuvieron paciencia para esperar el regreso de Moisés: querían algo nuevo, querían algo, un espectáculo litúrgico, algo.
Sobre esto quisiera mencionar algunas cosas. En primer lugar, esa nostalgia idolátrica en el pueblo: en este caso, pensaba en los ídolos de Egipto, la nostalgia de volver a los ídolos, de volver a lo peor, sin saber esperar al Dios vivo. Esta nostalgia es una enfermedad, también nuestra. Uno comienza a caminar con el entusiasmo de ser libre, pero luego comienzan las quejas: "Pero sí, es un momento difícil, el desierto, tengo sed, quiero agua, quiero carne... pero en Egipto comíamos cebollas, cosas buenas y aquí no hay...". Siempre, la idolatría es selectiva: te hace pensar en las cosas buenas que te da pero no te hace ver las cosas malas. En este caso, ellos pensaban en cómo estaban en la mesa, con estas comidas tan buenas que les gustaban tanto, pero olvidaban que ésta era la mesa de la esclavitud. La idolatría es selectiva.
Y otra cosa: la idolatría hace que lo pierdas todo. Aarón, para hacer un ternero, les pidió: "Dadme oro y plata", pero era el oro y la plata que el Señor les había dado cuando les dijo: "Pedid oro a los egipcios en préstamo", y luego se fueron con ellos. Es un regalo del Señor, y con el don del Señor ellos idolatran. Y eso es muy malo. Pero este mecanismo también nos sucede a nosotros: cuando tenemos actitudes que nos llevan a la idolatría, nos apegamos a cosas que nos alejan de Dios, porque hacemos otro dios y lo hacemos con los dones que el Señor nos ha dado. Con la inteligencia, con la voluntad, con el amor, con el corazón... estos son los dones del Señor que usamos para hacer idolatría.
Sí, algunos de ustedes pueden decirme: "Pero yo no tengo ídolos en casa. Tengo el Crucifijo, la imagen de Nuestra Señora, que no son ídolos..." - No, no: en tu corazón. Y la pregunta que deberíamos hacernos hoy es: ¿cuál es el ídolo que tienes en tu corazón, en mi corazón? Esa salida escondida donde me siento bien, que me aleja del Dios vivo. Y también tenemos una actitud muy astuta con la idolatría: sabemos cómo esconder los ídolos, como hizo Raquel cuando huyó de su padre y los escondió en la silla del camello y entre sus ropas. Nosotros también, entre nuestras ropas del corazón, hemos escondido muchos ídolos.
La pregunta que me gustaría hacer hoy es: ¿cuál es mi ídolo? Mi ídolo de la mundanidad... y la idolatría llega también a la piedad,  porque querían  el becerro de oro no para hacer un circo: no. Para adorar: "Se postraron ante él". La idolatría te lleva a una religiosidad equivocada, en efecto: muchas veces la mundanalidad, que es la idolatría, te hace cambiar la celebración de un sacramento en una fiesta mundana. Un ejemplo: no sé, pensemos, y en una celebración de boda. No sabes si es un sacramento donde los recién casados realmente dan todo y se aman ante Dios y prometen ser fieles ante Dios y recibir la gracia de Dios, o es una exhibición de modelos, cómo se visten... la mundanidad. Es una idolatría. Este es un ejemplo. Porque la idolatría no se detiene: siempre continúa.
Hoy la pregunta que me gustaría hacer a todos nosotros, a todos: ¿Cuáles son mis ídolos? Cada uno tiene el suyo. ¿Cuáles son mis ídolos? Donde los escondo. Y que el Señor no nos encuentre, al final de nuestras vidas, y diga de cada uno de nosotros: "Te has pervertido. Te has desviado del camino que te había indicado. Te has postrado ante un ídolo".
Pidamos al Señor la gracia de conocer a nuestros ídolos. Y si no podemos expulsarlos, al menos mantenerlos en la esquina...