jueves, 12 de septiembre de 2019

LA VIDA, CAMINO DE SANTIDAD: VER AL OTRO SIEMPRE NUEVO.


El amor es el que nos mueve, el que nos sugiere cómo responder a las situaciones y a las opciones que debemos tomar. Es el amor el que nos enseña a distinguir: “esto está bien, lo hago; esto está mal, no lo hago”. Es el amor el que nos impulsa a actuar en función del bien del otro.
No somos guiados desde afuera, sino por ese principio de vida nueva que el Espíritu ha puesto dentro de nosotros.

La imagen de WALTER KOSTNER
GB y WW nos enseñan a ver al otro como un don

CHIARA LUBICH, Caminad según el Espíritu, junio 2006

miércoles, 11 de septiembre de 2019

BREVE SEMBLANZA DEL BEATO.

Altar de la parroquia de Alboloduy (Almería). La foto es de la red.
Ángel Noguera Gallegos nació en una familia pobre, con un padre enfermo, y le fue difícil perseverar en el seminario de Granada. Párroco de Alboloduy, dedicaba mucho tiempo a confesar, atendía a los pobres y era muy devoto de la Virgen. Le quemaron la iglesia el 24 de julio de 1936. Los milicianos le dieron 24 horas para abandonar el pueblo, y se escondió con José Gómez Matarín en un cortijo la Sierra de Montenegro, pero finalmente acabaron arrestados. Pasó por la cárcel de los milicianos en el Convento de las Adoratrices y por el barco prisión Astoy Mendi. Su hermana reconoció su cadáver en el Pozo de la Lagarta.


martes, 10 de septiembre de 2019

LOS MÁRTIRES: FIJOS EN SU RAYO.


“El mundo necesita una cura de Evangelio”
Decía Chiara Lubich, que el mundo necesitaba una cura de Evangelio. Y a esa reevangelización dedicó toda su vida, una nueva evangelización que fuera capaz de renovar la manera de ser, de pensar y de actuar. A este compromiso de vivir la Palabra, se han ido adhiriendo numerosas personas: vivirla y aplicarla a las diversas situaciones de todos los días.
La vida cambia completamente y resulta necesario comunicarse recíprocamente como va actuando en cada uno este vivir la Palabra. Vivir la Palabra genera vida y la vida atrae.

Con palabras de Chiara “...quizás mis palabras parezcan simples, pero ¡qué transformación exigen! ¡Qué lejanas están de nuestro modo corriente de pensar y actuar! Pero ¡ánimo! probemos. Un día gastado de este modo vale una vida. Y por la noche ya no nos reconoceremos a nosotros mismos. Una alegría jamás experimentada nos invadirá, Una fuerza nos investirá”.
“Comprenderemos que el Evangelio contiene la vida más fascinante, enciende la luz en el mundo, da sabor a nuestra existencia, tiene en sí el principio de la solución de todos los problemas”.
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mc. 12,31). Que palabras tan rotundas y que luz para una vida de familia que se fundamente en esa decisión de no hacer nuestra voluntad, sino la de Dios.
Porque para la familia, como para cualquier seguidor de Cristo, si algo importa en esta vida es hacer la voluntad de Dios. En una ocasión Chiara hablaba de la voluntad de Dios, como rayos que parten del sol: Cada uno camina por su rayo, distinto del rayo del que camina al lado, pero siempre rayo de sol, es decir, voluntad de Dios. Todos, por lo tanto, hacemos una sola voluntad, la de Dios, pero distinta para cada uno. Los rayos, además, cuanto más se acercan al sol, más se acercan entre ellos. También nosotros, cuanto más nos acercamos a Dios, con el cumplimiento cada vez más perfecto de la voluntad divina, más nos acercamos entre nosotros... hasta que todos seamos uno.
Paco H.

lunes, 9 de septiembre de 2019

ESTATE, SEÑOR, CONMIGO



Estáte, Señor, conmigo
siempre, sin jamás partirte,
y, cuando decidas irte,
llévame, Señor, contigo;
porque el pensar que te irás
me causa un terrible miedo
de si yo sin ti me quedo,
de si tú sin mí te vas.

Llévame en tu compañía,
donde tú vayas, Jesús,
porque bien sé que eres tú
la vida del alma mía;
si tú vida no me das,
yo sé que vivir no puedo,
ni si yo sin ti me quedo,
ni si tú sin mí te vas.

Por eso, más que a la muerte,
temo, Señor, tu partida
y quiero perder la vida
mil veces más que perderte;
pues la inmortal que tú das
sé que alcanzarla no puedo
cuando yo sin ti me quedo,
cuando tú sin mí te vas.

(Liturgia de las Horas)

domingo, 8 de septiembre de 2019

LA VIDA CAMINO DE SANTIDAD: DEJARNOS LLEVAR POR DIOS.


“Encontrar el tiempo para amar”.
[...] Por eso es indispensable buscar intensamente y apasionadamente a Dios en nuestra vida, para experimentar la paz verdadera.
Es una búsqueda comprometida, que nos exige hacer nuestra parte siguiendo la voz de la conciencia, la cual siempre nos incita a escoger el camino del bien y no el del mal. En muchos casos sería suficiente con dejarnos alcanzar por Dios, que desde hace tiempo se dedica a buscarnos a cada uno de nosotros. [...]
FUENTE: Commento alla Parola di Vita di Febbraio  2019: Cerca e persegui la Pace - Letizia Magri.

sábado, 7 de septiembre de 2019

EVANGELIO DEL 8 DE SEPTIEMBRE DE 2019: “AQUEL QUE NO RENUNCIA A TODOS SUS BIENES NO PUEDE SER DISCÍPULO MIO”.


San Lucas (14,25-33):
En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:
«Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.
Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo:
“Este hombre empezó a construir y no pudo acabar”.
¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil?
Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío».
* * * * *
La imagen es de FANO tomada de la red

Meditación del Papa Francisco.
Jesús dice a sus discípulos: "El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y venga conmigo". Este es el estilo cristiano porque Jesús ha recorrido antes este camino. Nosotros no podemos pensar la vida cristiana fuera de este camino. Siempre está este camino que Él ha hecho antes: el camino de la humildad, el camino también de la humillación, de negarse a uno mismo y después resurgir de nuevo. Este es el camino. El estilo cristiano, sin cruz no es cristiano, y si la cruz es una cruz sin Jesús, no es cristiana. El estilo cristiano toma la cruz con Jesús y va adelante. No sin cruz, no sin Jesús.
Jesús ha dado el ejemplo y aún siendo igual a Dios, se humilló a sí mismo, y se ha hecho siervo por nosotros. Este estilo nos salvará, nos dará alegría y nos hará fecundos, porque este camino de renegarse a sí mismo es para dar vida, es contra el camino del egoísmo, de estar apegado a todos los bienes solo para mí... Este camino está abierto a los otros, porque ese camino que ha hecho Jesús, de anulamiento, ese camino ha sido para dar vida. 
(Cf. S.S. Francisco, 6 de marzo de 2014, homilía en Santa Marta).
FUENTE: CATHOLIC NET

viernes, 6 de septiembre de 2019

EL EVANGELIO: PRIMEREAR, INVOLUCRARSE, ACOMPAÑAR, FRUCTIFICAR Y FESTEJAR.


La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo. Los evangelizadores tienen así «olor a oveja» y éstas escuchan su voz.

La imagen es de FANO, tomada de la red
Una Iglesia con olor a oveja
Luego, la comunidad evangelizadora se dispone a «acompañar». Acompaña a la humanidad en todos sus procesos, por más duros y prolongados que sean. Sabe de esperas largas y de aguante apostólico. La evangelización tiene mucho de paciencia, y evita maltratar límites.
Fiel al don del Señor, también sabe «fructificar». La comunidad evangelizadora siempre está atenta a los frutos, porque el Señor la quiere fecunda. Cuida el trigo y no pierde la paz por la cizaña. El sembrador, cuando ve despuntar la cizaña en medio del trigo, no tiene reacciones quejosas ni alarmistas. Encuentra la manera de que la Palabra se encarne en una situación concreta y dé frutos de vida nueva, aunque en apariencia sean imperfectos o inacabados. El discípulo sabe dar la vida entera y jugarla hasta el martirio como testimonio de Jesucristo, pero su sueño no es llenarse de enemigos, sino que la Palabra sea acogida y manifieste su potencia liberadora y renovadora.
Por último, la comunidad evangelizadora gozosa siempre sabe «festejar». Celebra y festeja cada pequeña victoria, cada paso adelante en la evangelización. La evangelización gozosa se vuelve belleza en la liturgia en medio de la exigencia diaria de extender el bien. La Iglesia evangeliza y se evangeliza a sí misma con la belleza de la liturgia, la cual también es celebración de la actividad evangelizadora y fuente de un renovado impulso donativo.
Exhortación Apostólica “La alegría del Evangelio” (nº 24)
Papa Francisco.