miércoles, 9 de octubre de 2019

LOS MÁRTIRES: MODELOS DE CONFIANZA EN DIOS.


Poner nuestras vidas en manos Dios.
Desde que comencé es plasmar estas ideas en el blog, realmente está siendo una profunda reflexión sobre el martirio, más que sobre el martirio, sobre la elección de Dios. Terminábamos la entrada de "Los mártires: testigos de esperanza" con esa idea de San Juan Pablo II cuando en las exequias del cardenal Van Thuan de que “había escogido solo a Dios”.
Solo puedo entender la gracia del martirio, desde la misericordia. Los mártires han entrado en el “corazón de Dios, en el seno de la misericordia”, un Dios que ha pisado nuestro suelo, que se ha hecho uno de nosotros. Los mártires solo siguen al Mártir, ellos dan la vida por Dios, son bellas flores de la ternura y el amor de Dios por cada uno de nosotros.
Dónde quedan nuestras preocupaciones, nuestras prisas y carreras, nuestro no acabar nunca de hacer cosas, nuestras depresiones… Mirar a D. Angel, mirar a sus compañeros mártires, mirar a los que cada día dan la vida por Dios, aunque no sea de manera cruenta, pero la dan hasta la última gota de su sangre.
Los mártires nos enseñan a dejar nuestras preocupaciones en Dios, ha hacer solo aquello que podemos, a vivir el momento presente con intensidad, es el momento que tenemos para hacernos santos. Todo lo demás, ponerlo en sus manos, todo lo demás… poner en sus manos nuestras vidas.
Paco H.

lunes, 7 de octubre de 2019

PALABRA DE VIDA DE OCTUBRE 2019 PARA LOS MÁS PEQUEÑOS.

“Llevemos a todos la alegría del Evangelio”


La Palabra de Vida de Septiembre “Confortaos mutuamente y edificaos los unos a los otros” que la podéis encontrar en este ENLACE, también es una propuesta para vivir por los más pequeños, en casa con su familia y en la calle con sus amigos, a través de pequeñas experiencias, que si las comparten y las cuentan, confortarán y edificarán también a los que las oyen:


«”Que el Espíritu Santo que vive en nosotros, cuide los tesoros que nos confiaron»

(2 Timoteo 1, 14).




Para ir a la página original clicar en este enlace

Para verla en video: AQUI

sábado, 5 de octubre de 2019

EVANGELIO DEL 6 DE OCTUBRE DE 2019: “¡SI TUVIERAIS FE!”


San Lucas (17, 5-10)
En aquel tiempo, los apóstoles le dijeron al Señor:
«Auméntanos la fe».
El Señor dijo:
«Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera:
“Arráncate de raíz y plántate en el mar», y os obedecería.
¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: “Enseguida, ven y ponte a la mesa”?
¿No le diréis más bien: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”?
¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid:
“Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».
* * * * *
La imagen es de FANO tomada de la red
Meditación del Papa Francisco
Me parece que todos nosotros podemos hacer nuestra esta invocación. También nosotros, como los apóstoles, decimos al Señor Jesús: “¡Auméntanos la fe!”. Sí, Señor, nuestra fe es pequeña, nuestra fe es débil, frágil, pero te la ofrecemos tal como es, para que Tú la hagas crecer. ¿Les parece que repitamos todos juntos esto: Señor, auméntanos la fe? ¿Lo hacemos? Todos: Señor auméntanos la fe. ¡Señor, auméntanos la fe. Señor auméntanos la fe! ¡Que nos la haga crecer, ¡eh!
Y el Señor, ¿qué cosa nos responde? Responde: “Si tuvieran fe como un grano de mostaza, habrían dicho a este sicómoro: ‘Arráncate y plántate en el mar’, y les habría obedecido”. La semilla de la mostaza es pequeñísima, pero Jesús dice que basta tener una fe así, pequeña, pero verdadera, sincera, para hacer cosas humanamente imposibles, impensables. ¡Y es verdad!» (S.S. Francisco, 6 de octubre de 2013).
FUENTE: CATHOLIC NET

LA VIDA CAMINO DE SANTIDAD: HACERNOS SANTOS VIVIENDO EL MOMENTO PRESENTE.


“Querer la voluntad de Dios”.
Chiara Lubich, en esta preciosa página inédita de su diario, nos sugiere un modo sencillo de vivir el “ayuno” cuaresmal: podar en nosotros pensamientos, sentimientos, acciones que nos alejen de vivir bien el presente, el tiempo tan valioso que Dios nos concede.
Hacer la voluntad de Dios. Querer la voluntad de Dios.
Ayer, esforzándome un poco en hacer la voluntad de Dios en el momento presente, vi cómo era necesario cortar decididamente con lo que pertenece al pasado o al futuro o que de todos modos no es la voluntad de Dios del presente. Vuelve la idea de la renuncia; no solo esa que está implícita y conlleva el cumplimiento de la divina voluntad, sino esa explícita que hace falta para ponerse bien en la nueva voluntad de Dios del presente.
Y viviendo la voluntad de Dios en el presente, estando bien firme en ella, con grandes renuncias a todo lo que no es voluntad de Dios (como podas de un árbol a ras de tierra), experimenté, o mejor, volví a experimentar una alegría especial. Pienso que sea la experiencia de esa "alegría celestial", de ese "paraíso anticipado", de esa bienaventuranza de la que hablan los santos. Es una alegría que está como al límite entre la tierra y el cielo; una alegría que te hace decirle a Jesús: "¡Basta! ¡Es demasiado!"
Y sientes que la vida es breve, porque una vida así no puede durar mucho tiempo en esta tierra. Es una alegría parecida, muy parecida, creo, a la que habrá en el Paraíso, quizás la misma. Es purísima, sacia completamente tu sed y comprendes que, aun saciado, puedes tener todavía más sed.
Pienso que Jesús quiera que también hoy beba de esta agua. Por eso: podas a todo lo que no es voluntad de Dios: grandes podas; y ponerse bien en la voluntad de Dios. Totalmente, como si no existiese nada más en el mundo, como si hubiese nacido solo para eso.
Texto del "Diario de Chiara Lubich".

jueves, 3 de octubre de 2019

MARTIRIOS EN EL POZO DE LA LAGARTA EN TABERNAS.


En las primeras sacas colectivas de presos para ser asesinados, en la noche del 14 de agosto en la Playa de la Garrofa de Almería, y en la del 30 en el Barranco del Chisme de Vícar, a los verdugos se les planteaba el problema de ocultar los cadáveres. Para solventarlo buscaron lugares en los que pudieran asesinar en masa a los “enemigos de la revolución”, sin dejar mayor rastro, y sin necesidad de enterrar sus cuerpos, y optaron por pozos rurales de zonas desérticas, secos en aquel verano, donde se podía asesinar junto a su pretil y empujar a su fondo a muertos o agonizantes sin dejar mayor prueba. El primero fue el Pozo de La Lagarta en término de Tabernas, a unos 30 Kms. de Almería.
Así en la noche del 31 de agosto de 1936 sacaron del Astoy-Mendi y de la cárcel de las Adoratrices a los restantes 31 miembros de la lista leída el día anterior que no pudieron trasladar al Barranco del Chisme por falta de vehículos, y los llevaron a Tabernas, en cuyo desierto se hallaba el Pozo de Fábregas conocido como de La Lagarta, y allí asesinaron a 22 presos, entre ellos a dos jesuitas y dos dominicos, y los arrojaron a su fondo. La masacre se repitió en noches sucesivas y comenzaron a acudir en el autobús de línea gentes de Tabernas, unos a presenciar las ejecuciones, y otros trayendo sus escopetas y pistolas para participar en ellas.
Anochecido llegaban los camiones de Almería con los presos ya atadas sus manos, y se les reunía alrededor del pozo, iluminados por los focos de los camiones aparcados en semicírculo. Tras los disparos empujaban a los heridos o moribundos y les hacían caer al fondo sobre los cuerpos de los agonizantes fusilados antes. A los pocos días el pozo, llenó de cadáveres en descomposición, despedía tal hedor que se percibía a varios Kms en el pueblo y desde la carretera, por lo que el Inspector de Sanidad dispuso se arrojaran varias toneladas de cal viva hasta cegarlo. Extraídos sus restos después de la guerra, muchos de los cadáveres presentaban signos de haber sido torturados y algunos asfixiados tras haber sido arrojados vivos al fondo.
Dice el miembro de la Comisión Histórica de la Causa, D. Alfredo Gallego Fábrega que del más de un centenar de las personas asesinadas y arrojadas a este pozo, han sido ya beatificadas 31, tres hermanos de las Escuelas Cristianas, los Hermanos Edmigio, Amalio y Valerio, 24 sacerdotes diocesanos, dos jesuitas y dos dominicos, que fueron beatificados en Aguadulce el 25 de marzo de2017, entre ellos D. Ángel Noguera Gallegos, Párroco de Alboloduy, junto con otros compañeros mártires.

martes, 1 de octubre de 2019

PALABRA DE VIDA DE OCTUBRE DE 2019


«Conserva el buen depósito mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros» (2 Tm 1, 14)
El apóstol Pablo escribe a Timoteo, con quien ha compartido su actividad evangelizadora y a quien ha encomendado la comunidad de Éfeso.
Timoteo ha recibido el depósito de la fe cristiana tal como lo transmitieron los apóstoles, y tiene la responsabilidad, a su vez, de comunicarlo fielmente a las generaciones sucesivas. Para Pablo esto significa estar incluso dispuesto a dar la vida con tal de difundir la alegre noticia que es el Evangelio.
Pablo y Timoteo han recibido el Espíritu Santo como luz y garantía para su irremplazable tarea de pastores y evangelizadores. A través de su testimonio y el de sus sucesores ha llegado hasta nosotros el anuncio del Evangelio.
Del mismo modo, cada cristiano tiene su propia «misión» dentro de la comunidad social y religiosa: construir una familia unida, educar a los jóvenes, comprometerse en política y en el trabajo, cuidar de las personas vulnerables, iluminar la cultura y el arte con la sabiduría que da vivir el Evangelio, dedicar la vida a Dios para servir a los hermanos.

La imagen es de FANO
Es más, «[...] cada hombre y mujer es una misión [...]». El mes de octubre de 2019 ha sido proclamado por la Iglesia Católica «mes misionero extraordinario». Podemos aprovechar para renovar conscientemente el compromiso de testimoniar nuestra fe con el corazón abierto y dilatado por el amor evangélico, que genera acogida, encuentro y diálogo.
«Conserva el buen depósito mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros».
Cada cristiano es «templo» del Espíritu Santo, que permite descubrir y conservar el «buen depósito» que se le ha encomendado para aumentarlo y ponerlo al servicio de todos. El primero de sus «tesoros» es la fe en el Señor Jesús.
Cuenta un sacerdote: «Se me ha encomendado cuidar de los fieles de una gran iglesia católica en una metrópolis brasileña. En muchos casos las personas con las que me cruzo no tienen una identidad religiosa definida, participan tanto en la misa como en otras ceremonias tradicionales antiguas. Soy responsable de transmitir la fe cristiana con fidelidad al Evangelio, pero también deseo que todos se sientan acogidos en la parroquia. Para valorar las raíces culturales de estas personas, se me ocurrió celebrar una misa más festiva, con instrumentos musicales típicos de sus culturas. Es un reto laborioso, pero que da alegría a todos, pues en lugar de dividir a la comunidad, nos une en lo que compartimos: la fe en el Dios que nos da la alegría».
«Conserva el buen depósito mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros».
Otro tesoro inestimable que hemos recibido del propio Jesús es su palabra, que es palabra de Dios.
«[...] Dios nos dio su palabra para que la hiciésemos fructificar. [...] ¿Cómo viviremos la Palabra de vida de este mes? Amando la palabra de Dios, procurando conocerla cada vez mejor y sobre todo poniéndola en práctica con más generosidad cada vez, de modo que se convierta realmente en el alimento básico de nuestra vida espiritual, en nuestro maestro interior, que guía nuestra conciencia, el punto de referencia inquebrantable de todas nuestras decisiones y de todas nuestras acciones. [...] Hay mucha desorientación y confusión en las conciencias, todo tiende a relativizarse y a ofuscarse. Viviendo la palabra de Dios no solo estaremos provistos contra este grave peligro, sino que, según una significativa expresión de Jesús (cf. Mt 5,15-16), seremos lámparas encendidas que, con su luz, ayudarán también a los demás a orientarse y a encontrar de nuevo el camino recto».
LETIZIA MAGRI