jueves, 19 de marzo de 2020

VIDEOMENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO CON MOTIVO DEL MOMENTO DE ORACIÓN ORGANIZADO PARA TODA ITALIA POR LA CONFERENCIA EPISCOPAL ITALIANA EN EL DÍA DE LA FIESTA DE SAN JOSÉ.


Queridos hermanos y hermanas:
Me sumo a la oración que la Conferencia Episcopal ha promovido, como signo de unidad para todo el país.
En esta situación sin precedentes, en la que todo parece tambalearse, ayudémonos a mantenernos firmes en lo que realmente importa. Es una señal del camino a seguir que encuentro en tantas cartas de vuestros pastores que, compartiendo un momento tan dramático, quieren sostener con su palabra vuestra esperanza y vuestra fe.
El rezo del Rosario es la oración de los humildes y de los santos que, en sus misterios, con María contemplan la vida de Jesús, rostro misericordioso del Padre. ¡Y cuánto necesitamos todos ser verdaderamente consolados, sentirnos envueltos por su presencia de amor!
La verdad de esta experiencia se mide en nuestra relación con los demás, que en este momento coinciden con nuestros parientes más cercanos: estemos cerca unos de otros, ejerciendo, nosotros los primeros, la caridad, la comprensión, la paciencia y el perdón.
Por necesidad nuestros espacios pueden haberse reducido a las paredes de casa, pero tened un corazón más grande, donde el otro siempre pueda encontrar disponibilidad y acogida.
Esta noche recemos unidos, confiando en la intercesión de San José, Custodio de la Sagrada Familia, Custodio de todas nuestras familias. El carpintero de Nazaret conoció también la precariedad y la amargura, la preocupación por el mañana; pero supo caminar en la oscuridad de ciertos momentos, dejándose guiar siempre sin reservas por la voluntad de Dios.
Protege, Santo Guardián, a nuestro país.
Ilumina a los responsables del bien común, para que sepan, como tú, cómo cuidar de las personas que les han sido confiadas.
Concede la inteligencia de la ciencia a aquellos que buscan medios adecuados para la salud y el bienestar físico de los hermanos .
Sostiene a los que atienden a los necesitados: voluntarios, enfermeros, médicos, que están en primera línea curando los enfermos, incluso a costa de su propia incolumidad.
Bendice, San José, a la Iglesia: empezando por sus ministros, hazla signo e instrumento de tu luz y de tu bondad.
Acompaña, San José, a las familias: con tu silencio orante, construye la armonía entre padres e hijos, especialmente los más pequeños.
Defiende a los ancianos de la soledad: haz que ninguno sea dejado a la desesperación del abandono y del desánimo.
Consuela a los más frágiles, anima a los que flaquean, intercede por los pobres.
Con la Virgen Madre, suplica al Señor que libere al mundo de toda forma de pandemia.
Amén.

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