domingo, 6 de noviembre de 2016

NUESTROS MÁRTIRES: LA RAZÓN DE ESTE BLOG.

DIOS: ¡No es Dios de muertos, sino de vivos!

Hace unos meses, concretamente el 14 de junio de 2016, el Papa Francisco aprobó y promulgó el “Decreto de Martirio” de los Mártires de Almería culminando así un proceso que ha durado muchos años y que supone el reconocimiento del valor del martirio para los 115 Siervos de Dios, a quienes les quitaron la vida entre 1936 y 1938 por su fe.
Si para toda la Iglesia y de forma especial para la Iglesia particular de Almería fue una gran noticia y motivo de alegría, también lo es para las otras diócesis que por una u otra razón están relacionadas con ellos.
A la cabeza de estos 115 testigos de Cristo, está el Siervo de Dios José Álvarez-Benavides y de la Torre, Deán de la Catedral de Almería. Está acompañado por 94 clérigos, buena parte de ellos sacerdotes diocesanos, aunque también hay franciscanos y operarios diocesanos. Además, en el grupo hay 20 seglares, de los cuales dos son mujeres, una de ellas la gitanilla Emilia Fernández, asesinada por no revelar quién le enseñó a rezar el Rosario.
Como decíamos antes, la mayoría los mártires de esta Causa son de la Diócesis Almería, le sigue las de Granada con catorce y la de Guadix con seis. De Granada ciudad son tres, dos sacerdotes y un laico: el abogado y adorador nocturno Jaime Calatrava Romero, Luis Eduardo López Gascón párroco de Adra y Ángel Noguera  Gallegos párroco de Alboloduy, nuestro tío a quién con todo el cariño y devoción le dedicamos este blog, que más allá de pretender ser un homenaje, es un canto a la vida, a la verdadera Vida que nunca acaba.
De la red
Pensar en el tío Ángel, es una invitación a mirar a lo alto y saber que está vivo, que no se marchitó en la tierra, que vive y goza en el paraíso, con su hermana, con sus padres, con sus compañeros mártires, con Dios y todos los santos que nos han precedido en la peregrinación hacia el Paraíso. 
Pensar en él, es no conformarnos con la mediocridad y las medias tintas, sabiendo que las fuerzas no son las nuestras, sino que la fuerza es la de Dios. 
Pensar en nuestros mártires, es anhelar ese día en el que junto a ellos podamos proclamar como María, "la grandeza del Señor". Mientras, hoy, desde nuestra realidad diaria, con nuestros problemas y limitaciones, pero unidos a ellos, porque creemos en la comunión de los santos, unidos a ellos y a María, cantamos con fuerza "se alegra nuestro espíritu en Dios nuestro salvador".
Paco H.

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