miércoles, 17 de noviembre de 2021

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE SAN JOSE 1: “SAN JOSE Y EL AMBIENTE EN EL QUE VIVIÓ”.


“San José y el ambiente en el que vivió”

Catequesis sobre san José - 1. San José y el ambiente en el que vivió

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El 8 de diciembre de 1870, el beato Pío IX proclamó a san José patrón de la Iglesia universal. Ahora, 150 años después de aquel acontecimiento, estamos viviendo un año especial dedicado a san José, y en la Carta Apostólica Patris corde he recogido algunas reflexiones sobre su figura. Nunca antes como hoy, en este tiempo marcado por una crisis global con diferentes componentes, puede servirnos de apoyo, consuelo y guía. Por eso he decidido dedicarle una serie de catequesis, que espero nos ayuden a dejarnos iluminar por su ejemplo y su testimonio. Durante algunas semanas hablaremos de san José.

En la Biblia hay más de diez personajes que llevan el nombre de José. El más importante de ellos es el hijo de Jacob y Raquel, que, a través de diversas peripecias, pasó de ser un esclavo a convertirse en la segunda persona más importante de Egipto después del faraón (cf. Gn 37-50). El nombre José en hebreo significa “que Dios acreciente. Que Dios haga crecer”. Es un deseo, una bendición fundada en la confianza en la providencia y referida especialmente a la fecundidad y al crecimiento de los hijos. De hecho, precisamente este nombre nos revela un aspecto esencial de la personalidad de José de Nazaret. Él es un hombre lleno de fe en su providencia: cree en la providencia de Dios, tiene fe en la providencia de Dios. Cada una de sus acciones, tal como se relata en el Evangelio, está dictada por la certeza de que Dios “hace crecer”, que Dios “aumenta”, que Dios “añade”, es decir, que Dios dispone la continuación de su plan de salvación. Y en esto, José de Nazaret se parece mucho a José de Egipto.

También las principales referencias geográficas que se refieren a José: Belén y Nazaret, asumen un papel importante en la comprensión de su figura.

En el Antiguo Testamento la ciudad de Belén se llama con el nombre de Beth Lehem, es decir, “Casa del pan”, o también Efratá, por la tribu que se asentó allí. En árabe, en cambio, el nombre significa “Casa de la carne”, probablemente por el gran número de rebaños de ovejas y cabras presentes en la zona. De hecho, no es casualidad que, cuando nació Jesús, los pastores fueran los primeros testigos del acontecimiento (cf. Lc 2,8-20). A la luz del relato de Jesús, estas alusiones al pan y a la carne remiten al misterio de la Eucaristía: Jesús es el pan vivo bajado del cielo (cf. Jn 6,51). Él mismo dirá de sí: «El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna» (Jn 6,54).

Belén se menciona varias veces en la Biblia, ya en el libro del Génesis. Belén también está vinculada a la historia de Rut y Noemí, contada en el pequeño pero maravilloso Libro de Rut. Rut dio a luz a un hijo llamado Obed, que a su vez dio a luz a Jesé, el padre del rey David. Y fue de la línea de David de donde provino José, el padre legal de Jesús. El profeta Miqueas predijo grandes cosas sobre Belén: «Mas tú, Belén-Efratá, aunque eres la menor entre las familias de Judá, de ti me ha de salir aquel que ha de dominar en Israel» (Mi 5,1). El evangelista Mateo retomará esta profecía y la vinculará a la historia de Jesús como su evidente cumplimiento.

De hecho, el Hijo de Dios no eligió Jerusalén como lugar de su encarnación, sino Belén y Nazaret, dos pueblos periféricos, alejados del clamor de las noticias y del poder del tiempo. Sin embargo, Jerusalén era la ciudad amada por el Señor (cf. Is 62,1-12), la «ciudad santa» (Dn 3,28), elegida por Dios para habitarla (cf. Zac 3,2; Sal 132,13). Aquí, en efecto, habitaban los maestros de la Ley, los escribas y fariseos, los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo (cf. Lc 2,46; Mt 15,1; Mc 3,22; Jn 1,19; Mt 26,3).

Por eso la elección de Belén y Nazaret nos dice que la periferia y la marginalidad son predilectas de Dios. Jesús no nace en Jerusalén con toda la corte… no: nace en una periferia y pasó su vida, hasta los 30 años, en esa periferia, trabajando como carpintero, como José. Para Jesús, las periferias y las marginalidades son predilectas. No tomar en serio esta realidad equivale a no tomar en serio el Evangelio y la obra de Dios, que sigue manifestándose en las periferias geográficas y existenciales. El Señor actúa siempre a escondidas en las periferias, también en nuestra alma, en las periferias del alma, de los sentimientos, tal vez sentimientos de los que nos avergonzamos; pero el Señor está ahí para ayudarnos a ir adelante. El Señor continúa manifestándose en las periferias, tanto en las geográficas, como en las existenciales.  En particular, Jesús va en busca de los pecadores, entra en sus casas, les habla, los llama a la conversión.  Y también se le reprende por ello: “Pero mira a este Maestro —dicen los doctores de la ley— mira a este Maestro: come con los pecadores, se ensucia, va a buscar a aquellos que no han hecho el mal, pero lo han sufrido: los enfermos, los hambrientos, los pobres, los últimos. Siempre Jesús va hacia las periferias. Y esto nos debe dar mucha confianza, porque el Señor conoce las periferias de nuestro corazón, las periferias de nuestra alma, las periferias de nuestra sociedad, de nuestra ciudad, de nuestra familia, es decir, esa parte un poco oscura que no dejamos ver, tal vez por vergüenza.

Bajo este aspecto, la sociedad de aquella época no es muy diferente de la nuestra. También hoy hay un centro y una periferia. Y la Iglesia sabe que está llamada a anunciar la buena nueva a partir de las periferias. José, que es un carpintero de Nazaret y que confía en el plan de Dios para su joven prometida y para él mismo, recuerda a la Iglesia que debe fijar su mirada en lo que el mundo ignora deliberadamente. Hoy José nos enseña esto: “a no mirar tanto a las cosas que el mundo alaba, a mirar los ángulos, a mirar las sombras, a mirar las periferias, lo que el mundo no quiere”. Nos recuerda a cada uno de nosotros que debemos dar importancia a lo que otros descartan. En este sentido, es un verdadero maestro de lo esencial: nos recuerda que lo realmente valioso no llama nuestra atención, sino que requiere un paciente discernimiento para ser descubierto y valorado. Descubrir lo que vale.  Pidámosle que interceda para que toda la Iglesia recupere esta mirada, esta capacidad de discernir y esta capacidad de evaluar lo esencial. Volvamos a empezar desde Belén, volvamos a empezar desde Nazaret.

Quisiera hoy enviar un mensaje a todos los hombres y mujeres que viven en las periferias geográficas más olvidadas del mundo o que viven situaciones de marginalidad existencial. Que puedan encontrar en san José el testigo y el protector al que mirar. A él podemos dirigirnos con esta oración, oración “hecha en casa”, pero que ha salido del corazón:

San José,
tú que siempre te has fiado de Dios,
y has tomado tus decisiones
guiado por su providencia,
enséñanos a no contar tanto en nuestros proyectos,
sino en su plan de amor.
Tú que vienes de las periferias,
ayúdanos a convertir nuestra mirada
y a preferir lo que el mundo descarta y pone en los márgenes.
Conforta a quien se siente solo
Y sostiene a quien se empeña en silencio
Por defender la vida y la dignidad humana. Amén.

 

AUDIENCIA GENERAL PAPA FRANCISCO
Aula Pablo VI
Miércoles, 17 de noviembre de 2021
FUENTE: VATICAN_VA

CATEQUESIS PAPA FRANCISCO SOBRE SAN JOSE:

 CARTA APOSTOLICA “PATRIS CORDE” DEL SANTO PADRE FRANCISCO.  150 ANIVERSARIO DE LA DECLARACION DE SAN JOSE COMO PATRONO DE LA IGLESIA UNIVERSAL.


CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE SAN JOSE 1: “SAN JOSE Y EL AMBIENTE EN EL QUE VIVIÓ”.

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE SAN JOSE 2: “SAN JOSE EN LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN”.

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE SAN JOSE 3: “JOSÉ, HOMBRE JUSTO Y ESPOSO DE MARIA”.

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE SAN JOSE 4: “SAN JOSE, HOMBRE DEL SILENCIO”.

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE SAN JOSE 5: “SAN JOSE, EMIGRANTE PERSEGUIDO Y VALIENTE”.

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE SAN JOSE 6: “SAN JOSE, EL PADRE PUTATIVO DE JESUS”.

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE SAN JOSE 7: “SAN JOSE EL CARPINTERO”.

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE SAN JOSE 8: “SAN JOSE PADRE EN LA TERNURA”.

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE SAN JOSE 9: “SAN JOSE, HOMBRE QUE “SUEÑA”.

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE SAN JOSE 10: “SAN JOSE Y LA COMUNION DE LOS SANTOS”.

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE SAN JOSE 10: “SAN JOSE Y LA COMUNION DE LOS SANTOS”.

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE SAN JOSE 11: “SAN JOSE, PATRONO DE LA BUENA MUERTE”.

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE SAN JOSE 12: “SAN JOSE, PATRONO DE LA IGLESIA UNIVERSAL”.

martes, 9 de noviembre de 2021

MARTIRES DE GRANADA DEL SIGLO XX.

Según información cercana a la causa de beatificación de los Mártires de Granada, se baraja el 26 de Febrero de 2022, como una fecha probable para la Beatificación despues de haber sido aplazada por causas de la pandemia.



ENTRADAS RELACIONADAS:

CAYETANO GIMENEZ MARTIN Y COMPAÑEROS MARTIRES.
EL PAPA APRUEBA LA BEATIFICACIÓN DE 16 MÁRTIRES GRANADINOS DE LA GUERRA CIVIL.
CAYETANO GIMÉNEZ MARTÍN Y COMPAÑEROS MÁRTIRES DEL SIGLO XX DE GRANADA.
23 DE MAYO, CEREMONIA DE BEATIFICACIÓN DE 16 MÁRTIRES DEL SIGLO XX EN GRANADA.
PARA LA PRÓXIMA PRIMAVERA SE ESPERA LA BEATIFICACIÓN DEL SACERDOTE SALOBREÑERO LORENZO PALOMINO.
SE POSPONE HASTA NUEVO AVISO LA CEREMONIA DE BEATIFICACIÓN DE 16 MÁRTIRES GRANADINOS.

MARTIRES DE GRANADA DEL SIGLO XX.
16 JOSE MUÑOZ CALVO. MARTIR DE GRANADA DEL SIGLO XX.
15 MIGUEL ROMERO ROJAS. MARTIR DE GRANADA DEL SIGLO XX.
14 ANTONIO CABA POZO. MARTIR DE GRANADA DEL SIGLO XX.
13 UAN BAZAGA PALACIOS. MARTIR DE GRANADA DEL SIGLO XX.
12 JOSE MARIA POLO REJON. MARTIR DE GRANADA DEL SIGLO XX.
11 MANUEL VILCHEZ MONTALVO. MARTIR DE GRANADA DEL SIGLO XX.
10 JOSE ANTONIO RESCALVO RUIZ. MARTIR DE GRANADA DEL SIGLO XX.
9 ORENZO PALOMINO VILLAESCUSA. MARTIR DE GRANADA DEL SIGLO XX.
8 RAMON CERVILLA LUIS. MARTIR DE GRANADA DEL SIGLO XX.
7 MANUEL VAZQUEZ ALFALLA. MARTIR DE GRANADA DEL SIGLO XX.
6 JOSE FRIAS RUIZ. MARTIR DE GRANADA DEL SIGLO XX.
5 FRANCISCO MORALES VALENZUELA. MARTIR DE GRANADA DEL SIGLO XX.
4 PEDRO RUIZ DE VALDIVIA. MARTIR DE GRANADA DEL SIGLO XX.
3 JOSE JIMENEZ REYES. MARTIR DE GRANADA DEL SIGLO XX.
2 JOSE BECERRA SANCHEZ. MARTIR DE GRANADA DEL SIGLO XX.
1 CAYETANO GIMÉNEZ MARTÍN. MARTIR DE GRANADA DEL SIGLO XX.

lunes, 8 de noviembre de 2021

V CENTENARIO DEL TRASLADO DE LOS RESTOS DE LOS REYES CAT0LICOS A LA CAPILLA REAL.

 V Centenario del traslado de los Restos de los Reyes Católicos

10 de noviembre de 1521 Monasterio de San Francisco de la Alhambra

10 noviembre de 2021 Capilla Real de Granada


Lunes, 8 de noviembre

Conferencia. El culmen de un proyecto: Granada, la Nueva Jerusalén

Miguel Córdoba Escobar

Doctor en Historia del Arte

Licenciado-Máster en Teología, especialidad de Historia de la Iglesia

Capilla Real, 20.00 horas

 

Martes, 9 de noviembre

Inauguración de la reformada iluminación exterior de la Capilla Real

Iniciativa del Cabildo de la Capilla Real que ha contado con la colaboración de la Fundación Endesa, el Ayuntamiento y la Universidad de Granada (La Madraza)

Capilla Real, 19.00 horas

 

Miércoles, 10 de noviembre

Eucaristía de Acción de Gracias, presidida por el Sr. Arzobispo de Granada, Mons. Javier Martínez Fernández

Capilla Real, 18.00 horas

 

Acto cívico-religioso. Llegada de la Comitiva histórica y Corporación Municipal, tremolación del Estandarte Real y ofrenda floral en la cripta de los Reyes

Capilla Real, 19.15 horas

 

Jueves, 11 de noviembre

Presentación del libro Juana de Castilla

Intervienen Encarna Ximénez de Cisneros, la autora María Teresa Álvarez y Mons. Javier Martínez, Arzobispo de Granada

Capilla Real, 20.00 horas

 

Entrada libre (protocolo anti COVID)

FUENTE:

Centro Cultural Nuevo Inicio

centrocultural@archidiocesisgranada.es · www.archidiocesisgranada.es


domingo, 7 de noviembre de 2021

CALENDARIO DE ADVIENTO 2021 PARA COLOREAR.

 

Esta nueva edición del Calendario de Adviento para colorear, nos ayudará para ir acercando a los más pequeños al tiempo de Adviento, como una forma de prepararnos para vivir con más conciencia la Navidad. 


En PDF lo podéis encontrar AQUI

miércoles, 3 de noviembre de 2021

PALABRA DE VIDA DE NOVIEMBRE DE 2021.

 «Bienaventurados los que trabajan por la paz,  porque ellos serán llamados hijos de Dios» (Mt 5, 9).

El Evangelio de Mateo lo escribió un cristiano proveniente del ambiente judaico de su tiempo; por eso contiene tantas expresiones propias de esa tradición cultural y religiosa.

En el capítulo 5 Jesús es presentado como un nuevo Moisés que sube al monte a anunciar la esencia de la Ley de Dios: el mandamiento del amor. Para dar solemnidad a esta enseñanza, el Evangelio nos dice que Él está sentado, como un maestro. No solo eso: Jesús es además el primer testigo de lo que anuncia. Esto destaca de modo evidente cuando proclama las Bienaventuranzas, el programa de toda su vida. En ellas revela la radicalidad del amor cristiano con sus frutos de bendición y alegría plena. Eso es bienaventuranza.

«Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios»

En la Biblia, la paz -shalom en hebreo- indica la condición de armonía de la persona consigo misma, con Dios y con lo que la rodea; aún hoy es un saludo entre las personas, como un deseo de vida plena. La paz es ante todo don de Dios, pero también depende de nuestra adhesión.

Entre todas las bienaventuranzas, esta resuena como la más activa, pues nos invita a salir de la indiferencia para convertirnos en constructores de concordia a partir de nosotros mismos y a nuestro alrededor, poniendo en acción inteligencia, corazón y brazos. Requiere el esfuerzo de preocuparse por los demás, sanar heridas y traumas personales y sociales provocados por el egoísmo que divide y promover todos los esfuerzos en esta dirección.

Como Jesús, el Hijo de Dios, quien cumplió su misión cuando dio su vida en la cruz para volver a unir a los hombres con el Padre y traer de nuevo la fraternidad a la tierra. Por eso, cualquiera que sea constructor de paz se asemeja a Jesús y, como Él, es reconocido hijo de Dios.

«Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios»

Siguiendo las huellas de Jesús, también nosotros podemos transformar cada día en una «jornada de paz» poniendo fin a las pequeñas o grandes guerras que cada día se libran a nuestro alrededor. Para realizar este sueño es importante construir redes de amistad y solidaridad, tender la mano para ofrecer ayuda, pero también para aceptarla. Como cuentan Denise y Alessandro: «Cuando nos conocimos nos iba bien juntos. Nos casamos y al principio fue muy bonito, incluyendo el nacimiento de nuestros hijos. Con el pasar del tiempo comenzaron los altibajos; ya no había ningún tipo de diálogo entre nosotros, y cualquier cosa era objeto de discusión continua. Decidimos permanecer juntos, pero seguíamos cayendo en los mismos errores, rencores y enfrentamientos. Un día, una pareja de amigos nos propuso participar en un taller de apoyo a parejas con problemas. No solo encontramos personas competentes y preparadas, sino además una «familia de familias» con la que compartir nuestros problemas: ¡ya no estábamos solos! Volvió a encenderse una luz, pero fue solo el primer paso: una vez en casa no era fácil, y volvíamos a caer. Lo que nos ayuda es preocuparnos por el otro, con el compromiso de volver a empezar y seguir en contacto con estos nuevos amigos para seguir adelante juntos».

«Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios».

La paz, la de Jesús, como dice Chiara Lubich, «exige de nosotros corazones y ojos nuevos para amar y ver en todos otros tantos candidatos a la fraternidad universal». Y añade: «Nos podemos preguntar: "¿También en los vecinos pendencieros?, ¿también en los compañeros de trabajo que entorpecen mi carrera?, ¿también en los militantes de otro partido o en los hinchas de un equipo de fútbol adversario?, ¿también en las personas de religión o nacionalidad distintas a la mía?': Sí, cada uno es mi hermano o mi hermana. La paz empieza precisamente por ahí, por la relación que sé instaurar con cada prójimo. "El mal nace del corazón del hombre -escribía Igino Giordani-, y para apartar el peligro de la guerra hace falta desterrar el espíritu de agresión y de explotación y egoísmo del que procede la guerra: hace falta reconstruir una conciencia”[1]. El mundo cambia si cambiamos nosotros, [...] sobre todo poniendo de relieve lo que nos une podremos contribuir a crear una mentalidad de paz y a trabajar juntos por el bien de la humanidad. […] Al final es el amor el que vence, porque es más fuerte que cualquier otra cosa. Probemos a vivir así en este mes, para ser levadura de una nueva cultura de paz y de justicia. Veremos renacer en nosotros y alrededor de nosotros una nueva humanidad".

LETIZIA MAGRI.



[1] l. GIORDANI, L'inutilità della guerra, Roma 2003, p. 111

martes, 19 de octubre de 2021

PAPA FRANCISCO. ANGELUS 17 DE OCTUBRE.

 

“Compasión de la vida de quien encontramos, como ha hecho Jesús conmigo, contigo, con todos nosotros, se ha acercado con compasión”



Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de la Liturgia de hoy (Mc 10,35-45) cuenta que dos discípulos, Santiago y Juan, piden al Señor sentarse un día junto a Él en la gloria, como si fueran “primeros ministros”, o algo así. Pero los otros discípulos los escuchan y se indignan. A este punto Jesús, con paciencia, les ofrece una gran enseñanza: la verdadera gloria no se obtiene elevándose sobre los otros, sino viviendo el mismo bautismo que Él recibirá, dentro de poco tiempo, en Jerusalén, es decir, la cruz. ¿Qué quiere decir esto? La palabra “bautismo” significa “inmersión”: con su Pasión, Jesús se sumergió en la muerte, ofreciendo su vida para salvarnos. Por tanto, su gloria, la gloria de Dios, es amor que se hace servicio, no poder que aspira a la dominación. No poder que aspira al dominio, ¡no! Es amor que se hace servicio. Por eso Jesús concluye diciendo a los suyos y también a nosotros: «el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor» (Mc 10,43). Para hacerse grandes, tendréis que ir en el camino del servicio, servir a los otros.

Estamos frente a dos lógicas diferentes: los discípulos quieren emerger y Jesús quiere sumergirse. Detengámonos sobre estos dos verbos. El primero es emerger. Expresa esa mentalidad mundana por la que siempre somos tentados: vivir todas las cosas, incluso las relaciones, para alimentar nuestra ambición, para subir los peldaños del éxito, para alcanzar puestos importantes. La búsqueda del prestigio personal se puede convertir en una enfermedad del espíritu, incluso disfrazándose detrás de buenas intenciones; por ejemplo cuando, detrás del bien que hacemos y predicamos, en realidad nos buscamos solo a nosotros mismos y nuestra afirmación, es decir, ir adelante nosotros, trepar… Y esto también lo vemos en la Iglesia. Cuántas veces, los cristianos, que deberíamos ser servidores, tratamos de trepar, de ir adelante. Por eso, siempre necesitamos verificar las verdaderas intenciones del corazón, preguntarnos: “¿Por qué llevo adelante este trabajo, esta responsabilidad? ¿Para ofrecer un servicio o para hacerme notar, ser alabado y recibir cumplidos?”. A esta lógica mundana, Jesús contrapone la suya: en vez de elevarse por encima de los demás, bajar del pedestal para servirlos; en vez de emerger sobre los otros, sumergirse en la vida de los otros. Estaba viendo en el programa “A sua immagine” ese servicio de las Cáritas para que a nadie le falte comida: preocuparse por el hambre de los otros, preocuparse de las necesidades de los otros. Mirar y abajarse en el servicio, y no tratar de trepar para la propia gloria.

Y ahí está el segundo verbo: sumergirse. Jesús nos pide que nos sumerjamos. Y ¿cómo sumergirse? Con compasión, en la vida de quien encontramos. Ahí [en ese servicio de Cáritas] estábamos viendo el hambre: y nosotros, ¿pensamos con compasión en el hambre de tanta gente? Cuando estamos delante de la comida, que es una gracia de Dios y que nosotros podemos comer, hay mucha gente que trabaja y no logra tener la comida suficiente para todo el mes. ¿Pensamos en esto? Sumergirse con compasión, tener compasión. No es un dato de enciclopedia: hay muchos hambrientos… ¡No! Son personas. ¿Y yo tengo compasión por las personas? Compasión de la vida de quien encontramos, como ha hecho Jesús conmigo, contigo, con todos nosotros, se ha acercado con compasión.

Miramos al Señor Crucificado, sumergido hasta el fondo en nuestra historia herida, y descubrimos la manera de hacer de Dios. Vemos que Él no se ha quedado allí arriba en los cielos, a mirarnos de arriba a abajo, sino que se ha abajado a lavarnos los pies. Dios es amor y el amor es humilde, no se eleva, sino que desciende, como la lluvia que cae sobre la tierra y trae vida. ¿Pero qué hay que hacer para ponerse en la misma dirección que Jesús, para pasar del emerger al sumergirse, de la mentalidad del prestigio, esa mundana, a la del servicio, la cristiana? Requiere compromiso, pero no es suficiente. Solos es difícil, por no decir imposible, pero tenemos dentro una fuerza que nos ayuda. Es la del Bautismo, de esa inmersión en Jesús que todos nosotros hemos recibido por gracia y que nos dirige, nos impulsa a seguirlo, a no buscar nuestro interés sino a ponernos al servicio. Es una gracia, es un fuego que el Espíritu ha encendido en nosotros y que debe ser alimentado. Pidamos hoy al Espíritu Santo que renueve en nosotros la gracia del Bautismo, la inmersión en Jesús, en su forma de ser, para ser más servidores, para ser siervos como Él ha sido con nosotros.

Y recemos a la Virgen: Ella, incluso siendo la más grande, no ha tratado de emerger, sino que ha sido la humilde sierva del Señor, y está completamente inmersa a nuestro servicio, para ayudarnos a encontrar a Jesús.

ANGELUS

Plaza de San Pedro

Domingo, 17 de octubre de 2021

FUENTE: VATICA VAN

martes, 5 de octubre de 2021

PALABRA DE VIDA DE OCTUBRE 2021.

«Sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que lo aman» (Rm 8, 28).

La Palabra que nos proponemos vivir en este mes está sacada de la carta del apóstol Pablo a los Romanos. Es un texto largo y lleno de reflexiones y enseñanzas, escrito antes de dirigirse a Roma, para preparar su visita a aquella comunidad, que Pablo aún no conocía en persona.

El capítulo 8 subraya en particular la vida según el Espíritu y la promesa de la vida eterna que espera a los individuos, a los pueblos y a todo el universo.

«Sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que lo aman».

Cada palabra de esta frase está cargada de significado.

Pablo proclama que, ante todo como cristianos, hemos conocido el amor de Dios y somos conscientes de que toda esperanza humana forma parte del gran designio de salvación de Dios.

Todo contribuye, dice Pablo: los sufrimientos, las persecuciones, los fallos y debilidades personales, pero sobre todo la acción del Espíritu de Dios en el corazón de las personas que lo acogen. Además, el Espíritu recoge y hace suyos los gemidos de la humanidad y de la creación (cf. Rm 8, 22-27), y esta es la garantía de que el designio de Dios se realizará.

Por nuestra parte, hemos de responder activamente a este amor con nuestro amor, encomendándonos al Padre en cualquier necesidad y dando testimonio de esperanza en el cielo nuevo y la tierra nueva (cf. Ap 21, 1) que Él prepara para quienes confían en Él.

«Sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que lo aman».

¿Cómo acoger, entonces, esta fuerte propuesta en nuestra vida personal y cotidiana?

Chiara Lubich nos sugiere: «Ante todo, no debemos detenernos nunca en el aspecto puramente externo, material y profano de las cosas, sino creer que cualquier hecho es un mensaje con el que Dios nos expresa su amor. Entonces veremos que la vida, que se nos puede mostrar como un tejido del cual no vemos más que nudos e hilos confusamente entrelazados, en realidad es distinta: es el dibujo maravilloso que el amor de Dios va tejiendo sobre la base de nuestra fe. En segundo lugar, debemos abandonarnos con confianza y totalmente a este amor en todo momento, tanto en las pequeñas cosas como en las grandes. Es más, si sabemos encomendarnos al amor de Dios en las circunstancias comunes, Él nos dará la fuerza para confiarnos a Él en los momentos más difíciles, como pueden ser una gran prueba, una enfermedad o el mismo momento de la muerte. Entonces, probemos a vivir así, y, por supuesto, no de una manera interesada, es decir, para que Dios nos manifieste sus planes y tengamos de este modo su consuelo, sino solo por amor, y veremos que este abandono confiado es fuente de luz y de paz infinita para nosotros y para muchos otros».

Encomendarnos a Dios en las decisiones difíciles, como la que nos cuenta O. L. de Guatemala: «Trabajaba como cocinera en una residencia de ancianos. Al pasar por el pasillo, oigo a una viejita pedir agua. A riesgo de saltarme las normas, que me prohíben salir de la cocina, le alcanzo un vaso de agua con cariño. Los ojos de la anciana se iluminan. A mitad del vaso, me agarra la mano: "¡Quédate conmigo 10 minutos!”: Le explico que no debería, que me expongo a que me despidan. Pero esa mirada... Me quedo. Me pide que recemos juntas: "Padre nuestro... “: Y al final: "Canta algo, por favor”. Se me ocurre: "No nos llevaremos nada, solo el amor... “. Los demás residentes nos miran. La mujer está feliz y me dice: "Dios te bendiga, mi hijita"; y al poco se apaga. De todos modos, me despidieron por haber salido de la cocina. Mi familia, que vive lejos, necesita mi ayuda, pero yo estoy en paz y feliz: respondí a Dios, y esa mujer no dio sola el paso más importante de su vida».

LETIZIA MAGRI