sábado, 11 de febrero de 2017

MARTIRES DE ALMERIA (24). SIERVO DE DIOS DON MARIANO MORATE DOMÍNGUEZ


Nacido en la ciudad bañada por el río Carrión, fue bautizado en la Iglesia Parroquial de san Miguel. A su vocación sacerdotal unió la intelectual, cursando brillantes estudios en los Seminarios de Palencia y Salamanca. Doctorado en Teología por la Universidad de Salamanca, hizo lo propio en la Universidad Pontificia de Comillas en la disciplina de Derecho Canónico.
Fue ordenado presbítero el diecinueve de septiembre de 1908. En 1911 recibió su primera misión pastoral, como Coadjutor de la Iglesia filial de santa María de Becerril de los Campos. Los dos años siguientes fue Cura Ecónomo de Villasavariego de Ucieza. En 1913 regresó al Seminario de su ciudad natal como profesor y, en 1925, tomó posesión como canónigo de la Catedral palentina.
A Almería llegó en 1933, al permutar su canonjía. Además de sus obligaciones en la Catedral, se hizo cargo de dar clases en el Seminario. Cuando se inició la Persecución Religiosa contaba con cincuenta y un años.

Un seminarista de la época recuerda lo acontecido: «Se sentó en un banco de hierro que había en la plaza, frente a la misma puerta del Seminario. Al salir don Ángel Alonso Escribano, siervo de Dios y operario diocesano y yo, don Ángel le dijo: “Don Mariano ¿es que se va a quedar ahí sentado?” Él contestó: “Yo no conozco a nadie. Sí me han de martirizar, lo mismo me da a mí que sea aquí que en otra parte. Aquí a nadie pongo en peligro de ser perseguido”. Y allí se quedó; allí lo cogieron y allí comenzó su calvario hasta su muerte. Era un sacerdote ejemplar y bondadosísimo. Aún ahora parece que lo estoy viendo. Yo le quería mucho por su afabilidad y gratitud; por todo te decía: “gracias”. »

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