lunes, 16 de septiembre de 2019

LA GRATITUD NOS DA OJOS NUEVOS.


Te quiero
no porque he aprendido a decírtelo,
no porque el corazón
me sugiere esta palabra,
tampoco porque la fe
me haga creer que eres amor,
ni siquiera solamente
porque has muerto por mí.
Te quiero
porque has entrado en mi vida
más que el aire en mis pulmones,
más que la sangre en mis venas.
Has entrado
donde nadie podía entrar,
cuando nadie podía ayudarme,
cada vez que nadie
podía consolarme.

Todos los días te he hablado.
a toda hora te he mirado,
y en tu rostro
he leído la respuesta,
en tus palabras
la explicación,
en tu amor
la solución.
Te quiero
porque durante muchos años
has vivido conmigo
y yo
he vivido de ti.
He bebido de tu ley
y no me había dado cuenta de ello.
Me he nutrido de ella,
me he robustecido,
me he repuesto,
pero lo ignoraba,
como un niño que bebe de la madre
y todavía no sabe llamarla
con ese dulce nombre.

Concédeme estarte agradecida
- al menos un poco-
durante el tiempo que me queda,
por este amor
que has derramado en mí
y que me ha obligado
a decirte:
“te quiero”.

FUENTE: Centro Chiara Lubich – Publicado en “La doctrina espiritual”  - Ed. Ciudad Nueva.
Chiara escribió este texto que le surgió de golpe, en el coche, como un agradecimiento a la Comunión que acababa de recibir en la Iglesia de S. María de los Ángeles en Roma.

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