jueves, 26 de enero de 2017

MARTIRES DE ALMERIA (8). SIERVO DE DIOS DON JUAN IBÁÑEZ MARTÍNEZ

Aunque nació en la alpujarreña localidad de Fondón, creció en Gádor donde su madre viuda buscó el amparo de una de sus hijas casada en esta villa del Andarax. La precariedad económica de su familia hizo que, desde pequeño, trabajara como barbero. Al sentir la vocación sacerdotal, ingresó en 1893 en el desaparecido Colegio de san Juan de Almería que se destinaba a seminaristas sin recursos. Fue ordenado presbítero el veintitrés de diciembre de 1905 en la Catedral de Guadix.
Tras colaborar un año en el Seminario Conciliar de san Indalecio, fue coadjutor de la parroquia de san Roque de la ciudad durante dos años. En 1909 atendió pastoralmente el Marchal de Lubrín y, posteriormente, el mismo pueblo de Lubrín. Los siguientes dos años fue párroco de santa Fe de Mondújar en el valle del Andarax donde había crecido.
En abril de 1912 tomó posesión de la parroquia de la Concepción de la Loma de Albox, donde se entregó por un cuarto de siglo y ejercería un fecundo apostolado. Ardiendo de caridad para con el prójimo, llegaba a entregar el puchero entero y hasta sus mismos pantalones. Catequista heroico, no dudaba en ir a los más recónditos cortijos para anunciar la Fe. En 1916 inició el movimiento Scouts en Almería. Fundó el primer sindicato de trabajadores en Albox, situado en el histórico edificio del Hogar Parroquial de la plaza san Francisco. Venerado por sus hermanos presbíteros, desde el Vicario Ortega hasta el último de los coadjutores lo tenían por su consejero. Desde 1921 fue arcipreste de Albox.
Solía decir a sus íntimos: «¡Qué suerte sí yo muriera mártir!» La Providencia no le negó esta gracia. Estaba celebrando la Santa Misa en el Taberno cuando estalló la Persecución Religiosa. Se negó a ocultarse y regresó a su parroquia. Allí fue detenido y, tras sufrir prisión en el antiguo Ayuntamiento, trasladado a Almería. Alcanzó la palma del martirio, a sus cincuenta y ocho años, junto al Siervo de Dios don José Álvarez Benavides de la Torre.

Sería imposible resumir aquí la magna labor pastoral de este bendito párroco, tan creativo en su evangelización como coherente con la Verdad que predicaba. Su figura es todavía hoy referencia obligada para cualquier albojense por su extraordinaria fama de santidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario